miércoles, 22 de abril de 2009

Una historia que inspira SILVIO VELO




El mejor jugador de fútbol para ciegos del mundo es argentino. En esta nota cuenta como hace para que cada uno de sus días sea un canto al optimismo. La historia de alguien que eligió vivir con alegría y sortear los obstáculos. Una historia que conmueve y enseña.


"Espero que les sea de su agrado ya q me parece muy importante rescartar el hecho de sortear las dificultades que nos presenta la vida para superarse asi mismo, sin bajar los brazos y dando el maximo de cada uno."






Alguien definió a Silvio Velo como “un diferente”, pero no por su condición de no vidente de nacimiento, sino porque la diferencia la hace jugando al fútbol: logró consagrarse como el mejor jugador de fútbol para ciegos del mundo. Su vida es un canto de alegría, y la vive con un optimismo a prueba de cualquier pesimismo.Sus primeros roces con la pelota fueron en San Pedro, donde nació un 29 de mayo de 1971. Al poco tiempo tuvo que dejar la casa que compartía con sus padres y sus diez hermanos, para asistir a un instituto para ciegos en San Isidro. “Aprendí el sistema braille y otras cosas. Y, a pesar de ser muy chico, nunca me sentí solo, porque uno va creciendo con otra gente y encuentra contención”, recuerda sentado en una mesa del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), donde entrena dos veces por semana. Hincha de Boca, quiso el destino que hoy fuera jugador de River, “porque fue el primero en armar un equipo de fútbol para ciegos”.






–¿De dónde te viene tanto optimismo para vivir?



Viene con uno, de nacimiento. Encaro la vida de una manera simple; no hay demasiados misterios. Me río de mi discapacidad y sé que eso hace que sea más fácil que la gente se acerque a uno. “Los Murciélagos” (el seleccionado argentino de fútbol para ciegos) somos así, vamos para adelante. Creo que esa es en parte la respuesta... es inútil vivir renegando.



–Quienes pasan por acá no dejan de saludarte. ¿Es por aprecio?



–Noooo, es porque vengo casi todos los días y ya me conocen… ja, ja, ja… No, hablando en serio, supongo que es porque uno se comporta bien con todos



–¿Te sentís un tipo famoso en el ambiente del deporte?



–No lo sé… sí es cierto que no imaginaba que iba a tener tanta repercusión lo que hago en “Los Murciélagos”, pero tengo mis dudas con eso de ser famoso. A lo mejor sí soy un referente del deporte.



–¿Desde cuándo jugás al fútbol?



–Desde que tengo uso de razón, aunque siendo un poco más grande descubrí el fútbol para ciegos. También de chico jugaba a las escondidas, pero nunca encontré a nadie, ja, ja, ja… Y andaba mucho en bicicleta, agarraba la bici y pedaleaba y pedaleaba por la calle, en San Pedro. Al final mi padre la vendió porque un día me iba a matar... ja, ja.



–¿Es fundamental reírse de uno mismo?



–No lo sé. Lo que siento es que soy una persona feliz, con una familia hermosa, que me apoya y me hace sentir fuerte. Soy un agradecido de la vida por todo lo que me dio. Creo en Dios y me apoyo en él. No puedo pedir mucho más. Adoro el fútbol y disfruto de cada partido de una forma muy intensa.






Los mejores goles



–¿Cuál fue tu mejor gol?



–Uno que le hice a Brasil, que le dio el título a la Argentina.



–¿Y en la vida?



–Entre los más relevantes, los amigos que tengo. Pero el más importante es mi familia, lejos. Tengo unos hijos divinos y una esposa increíble, Claudia. La familia vendría a ser algo así como el sponsor número uno.



–¿Con qué cosas soñás?



–Con que mis hijos crezcan de la mejor manera, que yo pueda darles todo lo que necesitan. Me conformo con eso. Ah, me olvidaba: saldar algunas cuentas pendientes conmigo mismo.



–¿Cómo cuáles?



–Terminar la escuela secundaria. A mí lo material no me interesa; me conformo con cosas simples. En lo personal, me aferro a lo que uno más necesita, que es lo que te mencioné antes: familia, amigos…



–¿Qué otras cosas te hacen sentir bien?



–Estar vivo, tener actitud y comprometerme. Con todo esto no quiero decir que el dinero no sea importante; lo necesitamos para vivir, claro. Pero nunca al punto de dejar todo para tenerlo.



–Antes destacaste la importancia de la familia. ¿Qué mensaje te gustaría dejarles a tus cinco hijos?



–Sería un vanidoso si pensara que soy un ejemplo, pero me conformaría con que aprendan de mí las cosas buenas que tengo. Porque es así: todos tenemos algo bueno.



–¿Cuáles son tus virtudes?



–Supongo que el compromiso y la actitud, pero creo que son ellos, mis hijos, quienes deberían contestar esa pregunta. Uno, en el camino de vivir, intenta dar lo mejor. A veces las cosas salen y otras, no. Pero el intento bien vale cualquier resultado. Alguien puede estar lleno de defectos y virtudes, pero lo importante es intentar hacer las cosas de la mejor manera posible.



–¿A tus actuales 37 años, pensás en qué vas a hacer cuando dejes de jugar al fútbol?



–No pienso en el retiro porque, de todos modos, va a llegar. Así que prefiero seguir disfrutando. Y mientras tenga la alegría que tengo para jugar a la pelota, voy a seguir jugando. A mí me gusta disfrutar de las cosas que me dan alegría. Soy consciente de que todo pasa, todo llega, pero bueno, tendré que ponerme plazos más cortos. Más allá de eso, no es mucho más lo que pueda hacer ahora.



–¿Creés en eso de que uno es en la cancha igual que en la vida diaria?



–Sí, totalmente. No tengas dudas de eso.



–¿Qué cosas te dio el fútbol?



–La posibilidad de conocer gente, culturas y lugares que de otra manera, para mí, no se hubieran concretado. Desde estar con Alfredo Di Stéfano y la reina Sofía, a visitar a Néstor Kirchner. Claro que esto, más allá de la anécdota, no quiere decir nada. Yo nací en un barrio pobre y no me olvido de mis orígenes. El fútbol me dio experiencia, conocimiento. Pero lo otro, lo que viví y aprendí fuera de la cancha durante toda la vida, es lo que me marcó para siempre.











Perfil de silvio-



Su familia, compuesta por su esposa Claudia (31) y sus hijos Isaías (3), Lautaro (7), Giuliana (9), Florencia (11) y Nadia (13).Desde que debutó a comienzos de los años noventa en un torneo latinoamericano con el seleccionado de fútbol para ciegos, hoy conocido como “Los Murciélagos”, no paró de ganar: fue dos veces campeón mundial (2002 y 2006), vencedor en los recientes Juegos Paraolímpicos en Beijing y elegido, además, como el mejor jugador del mundo en su especialidad.Hoy vive en San Pedro, su ciudad natal, donde trabaja en las oficinas de la ANSES, en la sección de orientación telefónica. Al menos dos veces por semana, viaja a Buenos Aires para entrenar, ya sea con el equipo nacional o con el de River, al que representa en los torneos locales



Nota: revista nueva


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