domingo, 18 de noviembre de 2012
Pensamientos de una flor.
En esta oportunidad tengo el agrado de compartir las palabras de una persona que conoci hace muy poco tiempo, pero que con su capacidad innata para trasmitir las cosas y su manera particular de ser, ha sabido ganar mi confianza y mi cariño. Ella es Anahí Yofra.
jueves, 30 de agosto de 2012
De que me sirve...
Buenas, como va la semana? Quiero compartirles algo que escribí hace un par de días, tal vez alguno se pueda sentir identificado, tal vez solo pueden apreciar y compartir estas palabras con amigos o conocidos, dejar algún que otro comentario positivo o negativo, todo es constructivo. Lo cierto es que escribí una vez mas, para poder desahogar, tal vez un grito hubiese bastado, pero quise ahogarlo con estas palabras...
DE QUE ME SIRVE.

De que me sirve la luna de que me sirve el sol,
sino tengo el brillo de tus ojos…
De que me sirve toda el agua de los mares,
si te escurres entre mis dedos, dejándome sin nada.
De que me sirve la dulzura, de que me sirven los chocolates,
cambio todos los que me diste por un beso más.
De que me sirven las flores, que se marchitan,
sino perfuman el recuerdo de tu adiós.
De que me sirve la calma, de que me sirve la paz,
Si desataste una guerra en el alma.
De que me sirve, pedirle a mi Dios, de que me sirve?
Si no vas a volver a mis brazos.
De que me sirven las palabras, de que me sirven los consejos,
si ellos no entendieron nuestros sentimientos…
De que me sirven los años, de que me sirve el tiempo,
Si por ellos perdí hasta mi último sueño.
De que me sirven los secretos, de que nos sirvieron,
si durante un año fueron solo nuestros…
De que nos sirve la libertad, de que nos sirve la luz,
si esta sociedad no supo aceptar…
De que me sirven los recuerdos, de que sirven esos momentos,
si solo hacen extrañar…
De que me sirve borrarte, de que me sirve ocultar
si estas clavada en mi mente, en mi ser…
De que me sirve el verano, de que me sirve el fuego,
si dejaste que el invierno se anidara en mi…
De que me sirve estar lejos, de que me sirve tu amistad,
Cuando este pibe de barrio te aprendió a amar.
No vas a ver nunca hacia atrás,
dejando este corazón latiendo lentamente con dolor,
creyendo en vano, que todo es pasajero....
Sabiendo en realidad que no vas a volver y me olvidaras.
DE QUE ME SIRVE.

De que me sirve la luna de que me sirve el sol,
sino tengo el brillo de tus ojos…
De que me sirve toda el agua de los mares,
si te escurres entre mis dedos, dejándome sin nada.
De que me sirve la dulzura, de que me sirven los chocolates,
cambio todos los que me diste por un beso más.
De que me sirven las flores, que se marchitan,
sino perfuman el recuerdo de tu adiós.
De que me sirve la calma, de que me sirve la paz,
Si desataste una guerra en el alma.
De que me sirve, pedirle a mi Dios, de que me sirve?
Si no vas a volver a mis brazos.
si ellos no entendieron nuestros sentimientos…
De que me sirven los años, de que me sirve el tiempo,
Si por ellos perdí hasta mi último sueño.
De que me sirven los secretos, de que nos sirvieron,
si durante un año fueron solo nuestros…
De que nos sirve la libertad, de que nos sirve la luz,
si esta sociedad no supo aceptar…
De que me sirven los recuerdos, de que sirven esos momentos,
si solo hacen extrañar…
De que me sirve borrarte, de que me sirve ocultar
si estas clavada en mi mente, en mi ser…
De que me sirve el verano, de que me sirve el fuego,
si dejaste que el invierno se anidara en mi…
De que me sirve estar lejos, de que me sirve tu amistad,
Cuando este pibe de barrio te aprendió a amar.
No vas a ver nunca hacia atrás,
dejando este corazón latiendo lentamente con dolor,
creyendo en vano, que todo es pasajero....
Sabiendo en realidad que no vas a volver y me olvidaras.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Espíritu Ganador (segunda parte)
Después de algunas semanitas un poco turbulentas, vuelvo con lo prometido, la segunda parte de la nota de la revista nueva CON ESPÍRITU GANADOR realizada por (Agustina Tanoira) así que como dicen alguno, lo prometido es deuda.
Para arrancar me gustaría hacer una breve introducción, no tirar la nota porque si, ni que sea un copiar y pegar solamente, como nos pasa a muchos de mi generación Y.
Comparto esta nota, no por el hecho de sentirme un GANADOR, sino porque comparto muchas de las opiniones y conclusiones, en lo personal creo que no se trata de ser un GANADOR aunque la sociedad nos marque los extremos, sino no sos nada. Para mi se trata de dar lo mejor cada día, apostar a mas a pesar de las caídas o las victorias, salgan bien o no las cosas, siempre dejar todo en la cancha, en el partido de la vida...Eso es lo importante, todo depende de como uno toma las situaciones, como reacciona ante los diferentes obstáculos o pruebas de la vida.
Espero que al igual que en mi caso, puedan sacar cosas positivas y tal vez porque no, sentirse identificados, o evaluar que cosas deberían cambiar o mejorar. Ahí les va!!!
Así como muchos deportistas no bajan los brazos hasta el último minuto del partido, también en la vida es posible tener un espíritu ganador para enfrentar las adversidades. ¿Cómo lograrlo?
¿Qué tienen en común Abraham Lincoln, Walt Disney, Beethoven y Rodin, además de haber pasado a la historia como consagrados? Que no les fue fácil conseguirlo. Al primero le llevó veintiocho años y una concatenación de fracasos convertirse en uno de los más grandes presidentes de los Estados Unidos; el segundo enfrentó el rechazo de muchos editores de periódicos que le aseguraron que no tenía ningún talento para el dibujo; el músico alemán fue un pésimo violinista y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor; y el escultor francés fue descripto como el peor alumno de su escuela y fracasó tres veces en su intento por ingresar a estudiar Bellas Artes.
Lo curioso es que ninguno, a pesar de las desilusiones, de la falta de confianza y las adversidades, se dio por vencido. No son los únicos; hay miles de historias similares y el deporte suele ofrecer un buen muestrario de esto. “Uno fue Björn Borg, ex número uno en tenis; otro, Guillermo Vilas, que inventó ‘la gran Willy’, un golpe que sintetiza exactamente esto”, confirma Marcelo Roffé, presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina y máster en esta disciplina en la Universidad Complutense de Madrid. “Pero también Messi, que luego del tratamiento para crecer y al superar esa adversidad quedó fortalecido, y Manu Ginóbili, a quien le decían que era muy flaquito para jugar al básquet”.
¿Es posible entrenar un espíritu optimista y ganador, y mantenerse luchando aun cuando las adversidades parecen no dar tregua? En principio, sí. Y en esto, los especialistas consultados coinciden en que, al igual que con los músculos del cuerpo, es importante entrenar las emociones para no sucumbir al primer intento. Lo demás es motivación… y suerte.
Sin duda, el carácter también importa, aunque no es solo una cuestión de carác¬ter. “ También la educación –o, mejor dicho, la falta de esta– en el valor de perseverar in¬cide y mucho”, explica el coach Enrique Navarro, y agrega que convertirse en un luchador requiere un cambio de paradig¬ma mental. Esto, que suena tan fácil, es en realidad bastante difícil si no se está acompañado de las personas correctas y en el medio adecuado.
Como Séneca, considera que “vivir es guerrear, es pelear” y que “frente a los avatares de la vida podemos optar por el lamento y la inculpación a terceros, o bien tomar las riendas de nuestra montura y decidir hacia dónde queremos dirigirnos”.
En la vida, los problemas y las crisis no pueden evitarse; lo importante es qué hacer con ellas. Carlos Alberto Sánchez, consultor, disertante sobre comunicación personal e interpersonal y creador de la terapia comunicacional, prefiere pensar que no existe eso de “darse por vencido”, sino simplemente que se trata de personas que carecen de objetivos motivadores para seguir luchando. “La mayoría de las personas que alcanzan el éxito -entendiendo este en el más amplio sentido de la palabra- lo hacen por la pasión que sienten: saben lo que quieren y hacen lo necesario para conseguirlo. Son personas muy motivadas”, manifiesta. Esto significa que tienen una fuerza interior que los impulsa a perseguir sus objetivos pese a todo.
“El deporte enseña a hacerse fuerte
frente a las adversidades, a transformar un traspié en una oportunidad, a aprovecharse de las situaciones adversas… todo remite a lo mismo”, agrega Roffé, autor de ocho libros acerca del tema. “El que no aprende a perder a edad temprana tampoco aprenderá a ganar. Muchas veces la gente común debe hacer terapia para desarrollar estas características que, en general, el deportista de elite ya posee”. Si no, cómo entender que ante una inminente derrota, el jugador siga compitiendo como si siempre tuviera la posibilidad de ganar.
Desde los deportes individualistas, como el tenis, hasta los de equipo, como el rugby, suelen ser una demostración magistral del espíritu de lucha. “Los profesores de Educación Física desde la escuela les enseñan a los niños que lo importante no es ganar sino competir. Y realmente esa es una gran verdad”, destaca la licenciada Fernanda de Alva, psicóloga del deporte. “Lo importante es tener un espíritu competitivo que permita sostener un desafío hasta el final. Así que el ser un ganador es solo una consecuencia de la primera instancia”. En definitiva, no se trata de querer ganar o ganar, porque esto puede crear un efecto contraproducente y frustrante.
“La historia del deporte está llena de jugadores que no llegaron a ser lo que podrían haber sido por confundir: ‘ganar siempre’ con ‘ser un gran jugador’, sigue De Alva. “En el deporte se necesita de esfuerzo, constancia y cansancio físico y psíquico para poder aprender que ganar y perder son dos caras de la misma moneda”. Y seguramente algo más: ser positivo. Esto es, enfocarse en los objetivos y no en los obstáculos.
Bueno gente, una vez mas espero que les haya servido el post, la nota en si, que puedan sacarle el jugo y recuerden siempre Si me caigo siete veces, entonces, me levanto ocho”. ¿Cómo lograr esta perseverancia y confianza? “Con trabajo en uno mismo. No existen fórmulas mágicas”
Saludos!!!
Para arrancar me gustaría hacer una breve introducción, no tirar la nota porque si, ni que sea un copiar y pegar solamente, como nos pasa a muchos de mi generación Y.
Comparto esta nota, no por el hecho de sentirme un GANADOR, sino porque comparto muchas de las opiniones y conclusiones, en lo personal creo que no se trata de ser un GANADOR aunque la sociedad nos marque los extremos, sino no sos nada. Para mi se trata de dar lo mejor cada día, apostar a mas a pesar de las caídas o las victorias, salgan bien o no las cosas, siempre dejar todo en la cancha, en el partido de la vida...Eso es lo importante, todo depende de como uno toma las situaciones, como reacciona ante los diferentes obstáculos o pruebas de la vida.
Espero que al igual que en mi caso, puedan sacar cosas positivas y tal vez porque no, sentirse identificados, o evaluar que cosas deberían cambiar o mejorar. Ahí les va!!!
Así como muchos deportistas no bajan los brazos hasta el último minuto del partido, también en la vida es posible tener un espíritu ganador para enfrentar las adversidades. ¿Cómo lograrlo?
¿Qué tienen en común Abraham Lincoln, Walt Disney, Beethoven y Rodin, además de haber pasado a la historia como consagrados? Que no les fue fácil conseguirlo. Al primero le llevó veintiocho años y una concatenación de fracasos convertirse en uno de los más grandes presidentes de los Estados Unidos; el segundo enfrentó el rechazo de muchos editores de periódicos que le aseguraron que no tenía ningún talento para el dibujo; el músico alemán fue un pésimo violinista y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor; y el escultor francés fue descripto como el peor alumno de su escuela y fracasó tres veces en su intento por ingresar a estudiar Bellas Artes.
Lo curioso es que ninguno, a pesar de las desilusiones, de la falta de confianza y las adversidades, se dio por vencido. No son los únicos; hay miles de historias similares y el deporte suele ofrecer un buen muestrario de esto. “Uno fue Björn Borg, ex número uno en tenis; otro, Guillermo Vilas, que inventó ‘la gran Willy’, un golpe que sintetiza exactamente esto”, confirma Marcelo Roffé, presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina y máster en esta disciplina en la Universidad Complutense de Madrid. “Pero también Messi, que luego del tratamiento para crecer y al superar esa adversidad quedó fortalecido, y Manu Ginóbili, a quien le decían que era muy flaquito para jugar al básquet”.
¿Es posible entrenar un espíritu optimista y ganador, y mantenerse luchando aun cuando las adversidades parecen no dar tregua? En principio, sí. Y en esto, los especialistas consultados coinciden en que, al igual que con los músculos del cuerpo, es importante entrenar las emociones para no sucumbir al primer intento. Lo demás es motivación… y suerte.
Luchadores, ¿nacen o se hacen?
Sin duda, el carácter también importa, aunque no es solo una cuestión de carác¬ter. “ También la educación –o, mejor dicho, la falta de esta– en el valor de perseverar in¬cide y mucho”, explica el coach Enrique Navarro, y agrega que convertirse en un luchador requiere un cambio de paradig¬ma mental. Esto, que suena tan fácil, es en realidad bastante difícil si no se está acompañado de las personas correctas y en el medio adecuado.
Como Séneca, considera que “vivir es guerrear, es pelear” y que “frente a los avatares de la vida podemos optar por el lamento y la inculpación a terceros, o bien tomar las riendas de nuestra montura y decidir hacia dónde queremos dirigirnos”.
En la vida, los problemas y las crisis no pueden evitarse; lo importante es qué hacer con ellas. Carlos Alberto Sánchez, consultor, disertante sobre comunicación personal e interpersonal y creador de la terapia comunicacional, prefiere pensar que no existe eso de “darse por vencido”, sino simplemente que se trata de personas que carecen de objetivos motivadores para seguir luchando. “La mayoría de las personas que alcanzan el éxito -entendiendo este en el más amplio sentido de la palabra- lo hacen por la pasión que sienten: saben lo que quieren y hacen lo necesario para conseguirlo. Son personas muy motivadas”, manifiesta. Esto significa que tienen una fuerza interior que los impulsa a perseguir sus objetivos pese a todo.
El partido de la vida
“El deporte enseña a hacerse fuertefrente a las adversidades, a transformar un traspié en una oportunidad, a aprovecharse de las situaciones adversas… todo remite a lo mismo”, agrega Roffé, autor de ocho libros acerca del tema. “El que no aprende a perder a edad temprana tampoco aprenderá a ganar. Muchas veces la gente común debe hacer terapia para desarrollar estas características que, en general, el deportista de elite ya posee”. Si no, cómo entender que ante una inminente derrota, el jugador siga compitiendo como si siempre tuviera la posibilidad de ganar.
Desde los deportes individualistas, como el tenis, hasta los de equipo, como el rugby, suelen ser una demostración magistral del espíritu de lucha. “Los profesores de Educación Física desde la escuela les enseñan a los niños que lo importante no es ganar sino competir. Y realmente esa es una gran verdad”, destaca la licenciada Fernanda de Alva, psicóloga del deporte. “Lo importante es tener un espíritu competitivo que permita sostener un desafío hasta el final. Así que el ser un ganador es solo una consecuencia de la primera instancia”. En definitiva, no se trata de querer ganar o ganar, porque esto puede crear un efecto contraproducente y frustrante.

“La historia del deporte está llena de jugadores que no llegaron a ser lo que podrían haber sido por confundir: ‘ganar siempre’ con ‘ser un gran jugador’, sigue De Alva. “En el deporte se necesita de esfuerzo, constancia y cansancio físico y psíquico para poder aprender que ganar y perder son dos caras de la misma moneda”. Y seguramente algo más: ser positivo. Esto es, enfocarse en los objetivos y no en los obstáculos.
Bueno gente, una vez mas espero que les haya servido el post, la nota en si, que puedan sacarle el jugo y recuerden siempre Si me caigo siete veces, entonces, me levanto ocho”. ¿Cómo lograr esta perseverancia y confianza? “Con trabajo en uno mismo. No existen fórmulas mágicas”
Saludos!!!
miércoles, 1 de agosto de 2012
Espíritu Ganador
Hace algunas semanas, leí un articulo muy interesante, en una de las revistas de interés que sigo, tal vez muchos la conozcan es la revista Nueva del diario la capital. En este caso, la nota es realizada por Agustina Tanoira. Donde desarrolla en varios puntos como obtener un espíritu ganador. Por mi parte voy a dividir la nota en dos publicaciones, para que se pueda apreciar el contenido mas detenidamente y poder comprender, siguiendo un hilo.
También van a encontrar tips, para todos los días, mejorar su autoestima.Ahí les va!!!
Nosotros y los miedos
El miedo paraliza, pero también puede ser un gran motivador. “El hecho de no saber qué se avecina nos produce miedo anticipado, y este es el peor de los temores, ya que provoca más sufrimiento que la propia situación desagradable que intentamos evitar”, escribe Rojas. Un estudio neurológico efectuado en Estados Unidos mediante resonancias magnéticas descubrió que la preocupación por lo que pueda suceder se nos graba en el cerebro igual que si hubiera ocurrido de verdad. A este suceso lo denominan “circuito del miedo”. ¿Cómo desactivarlo? Concentrándonos en el aquí y ahora y no dejándonos dominar por los pensamientos negativos ni las conjeturas. Otro ejercicio para incorporar a la rutina de entrenamiento mental.
Mentalidad ganadora
“Solo con cambiar el vocabulario, es posible convertirse en un luchador”, afirma Enrique Navarro. Por eso, una de las primeras recomendaciones que hace es tratar de pensar –y hablar– solo en forma positiva y poner en práctica la repetición de afirmaciones positivas, esto es, frases positivas expresadas en forma de sentencias que indican qué es aquello que deseamos. Entre los ejemplos que cita Navarro, están los siguientes:
• Yo soy una persona valiosa.
• Yo soy perseverante.
• Yo tengo fe en mí mismo y en mis capacidades.
• Yo soy un luchador y siempre le hago frente a la adversidad.
“Si leemos en voz alta esta lista tres veces, como mínimo, en algún momento, dependiendo de la firmeza de nuestros paradigmas anteriores, empezaremos a reemplazarlos por otros mucho más optimistas y efectivos”, concluye Navarro.
Conócete a ti mismo
Se dice que estas palabras estaban en la puerta del templo de Apolo en Delfos. A lo largo de la historia, los líderes espirituales han hecho referencia a esta máxima para significar el primer paso hacia el crecimiento personal. Los expertos coinciden en que juega un rol fundamental. De Alva explica: “En psicología del deporte buscamos ante todo que el individuo reconozca sus atributos positivos y negativos. Que pueda comprender cómo impactan en su rendimiento las diferentes situaciones o contingencias de la competencia”, y agrega: “La diferencia entre ‘un excelente deportista’ y ‘un gran jugador’ es que el segundo puede poner en juego un ‘plus’ y es que en su mente no se formen muros que le digan: ‘Ya está’ o ‘No doy más’. Carlos Sánchez asegura: “La persona debe tener una comunicación personal consciente que le permita enfocarse en los aspectos potenciadores de su personalidad y de su vida en general”.
Bueno amigos, espero que les haya servido. Dejen sus comentarios y sugerencias.Saludos.
Nosotros y los miedos
El miedo paraliza, pero también puede ser un gran motivador. “El hecho de no saber qué se avecina nos produce miedo anticipado, y este es el peor de los temores, ya que provoca más sufrimiento que la propia situación desagradable que intentamos evitar”, escribe Rojas. Un estudio neurológico efectuado en Estados Unidos mediante resonancias magnéticas descubrió que la preocupación por lo que pueda suceder se nos graba en el cerebro igual que si hubiera ocurrido de verdad. A este suceso lo denominan “circuito del miedo”. ¿Cómo desactivarlo? Concentrándonos en el aquí y ahora y no dejándonos dominar por los pensamientos negativos ni las conjeturas. Otro ejercicio para incorporar a la rutina de entrenamiento mental.
Mentalidad ganadora
“Solo con cambiar el vocabulario, es posible convertirse en un luchador”, afirma Enrique Navarro. Por eso, una de las primeras recomendaciones que hace es tratar de pensar –y hablar– solo en forma positiva y poner en práctica la repetición de afirmaciones positivas, esto es, frases positivas expresadas en forma de sentencias que indican qué es aquello que deseamos. Entre los ejemplos que cita Navarro, están los siguientes:
• Yo soy una persona valiosa.
• Yo soy perseverante.
• Yo tengo fe en mí mismo y en mis capacidades.
• Yo soy un luchador y siempre le hago frente a la adversidad.
“Si leemos en voz alta esta lista tres veces, como mínimo, en algún momento, dependiendo de la firmeza de nuestros paradigmas anteriores, empezaremos a reemplazarlos por otros mucho más optimistas y efectivos”, concluye Navarro.
Conócete a ti mismo
Se dice que estas palabras estaban en la puerta del templo de Apolo en Delfos. A lo largo de la historia, los líderes espirituales han hecho referencia a esta máxima para significar el primer paso hacia el crecimiento personal. Los expertos coinciden en que juega un rol fundamental. De Alva explica: “En psicología del deporte buscamos ante todo que el individuo reconozca sus atributos positivos y negativos. Que pueda comprender cómo impactan en su rendimiento las diferentes situaciones o contingencias de la competencia”, y agrega: “La diferencia entre ‘un excelente deportista’ y ‘un gran jugador’ es que el segundo puede poner en juego un ‘plus’ y es que en su mente no se formen muros que le digan: ‘Ya está’ o ‘No doy más’. Carlos Sánchez asegura: “La persona debe tener una comunicación personal consciente que le permita enfocarse en los aspectos potenciadores de su personalidad y de su vida en general”.
Bueno amigos, espero que les haya servido. Dejen sus comentarios y sugerencias.Saludos.
martes, 5 de junio de 2012
Todo lo que soy te lo doy.
En esta carta un sacerdote rompe el silencio y pone al descubierto un pensamiento pero sentimiento a la vez sobre su iglesia, sobre su trabajo pastoral, su servicio y entrega a sus hnos, mas allá de las criticas y la contrariedad global de toda la sociedad, los medios de comunicación, las adversidades. Nos relata su lucha diaria, en la cual desgasta su vida, por llevar la palabra, la verdad, pero sobre todo la justicia sagrada a los mas pobres, los mas necesitados. Porque como dice la sagrada escritura, no hay mayor amor que dar la vida por el prójimo.
Carta de un sacerdote
Les comparto este power, porque considero que como formador de jovenes, referentes de grupos, etc. Tengo la obligación de defender pero también difundir el servico, entrega y el Don del Sacerdocio!!Saludos
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viernes, 1 de junio de 2012
«El rápido desarrollo»JUAN PABLO II A LOS RESPONSABLES DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
1. Un signo del progreso que experimenta la sociedad actual consiste, sin duda, en el rápido desarrollo de las tecnologías en el campo de los medios de comunicación. Al contemplar estas novedades en continua evolución resulta aún más actual cuanto se lee en el Decreto del Concilio Ecuménico Vaticano II «Inter mirifica» promulgado por mi predecesor, el siervo de Dios Pablo VI, el 4 de diciembre de 1963: «Entre los maravillosos inventos de la técnica que, sobre todo en nuestros tiempos, ha extraído el ingenio humano, con la ayuda de Dios, de las cosas creadas, la Madre Iglesia acoge y fomenta con peculiar solicitud aquellos que miran principalmente al espíritu humano y han abierto nuevos caminos para comunicar, con extraordinaria facilidad, todo tipo de noticias, ideas y doctrinas»[1].
I. Un camino fecundo trazado por el Decreto «Inter mirifica»
2. Transcurridos más de cuarenta años desde la publicación de aquel documento, se hace oportuna una nueva reflexión sobre los «desafíos» que las comunicaciones sociales plantean a la Iglesia, la cual, como indicó Pablo VI, «se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios»[2]. De hecho, la Iglesia no ha de contemplar tan sólo el uso de estos medios de comunicación para difundir el Evangelio sino, hoy más que nunca, para integrar el mensaje salvífico en la ‘nueva cultura’ que precisamente los mismos medios crean y amplifican. La Iglesia advierte que el uso de las técnicas y de las tecnologías de la comunicación contemporánea es parte integrante de su propia misión en el tercer milenio.
Movida por esta conciencia, la comunidad cristiana ha dado pasos significativos en el uso de los medios de comunicación para la información religiosa, para la evangelización y la catequesis, para la formación de los agentes de pastoral en este sector y para la educación de una madura responsabilidad de los usuarios y destinatarios de los mismos instrumentos de la comunicación.
3. Los desafíos para la nueva evangelización, en un mundo rico en potencialidad comunicativa como el nuestro, son múltiples. Al tomar en cuenta esta realidad he querido subrayar, en la Carta encíclica «Redemptoris missio», que el mundo de la comunicación es el primer areópago del tiempo moderno, capaz de unificar a la humanidad transformándola, como suele decirse, en «una aldea global». Los medios de comunicación social han alcanzado importancia hasta el punto de que son para muchos el principal instrumento de guía e inspiración para su comportamiento individual, familiar y social. Se trata de un problema complejo, ya que tal cultura, antes que de «los contenidos», nace del hecho mismo de la existencia de nuevos modos de comunicar, dotados de técnicas y lenguajes inéditos.
Vivimos en una época de comunicación global, en que muchos momentos de la existencia humana se articulan a través de procesos mediáticos o por lo menos deben confrontarse con ellos. Me limito a recordar la formación de la personalidad y de la conciencia, la interpretación y la estructuración de lazos afectivos, la articulación de las fases educativas y formativas, la elaboración y la difusión de fenómenos culturales, el desarrollo de la vida social, política y económica.
En una visión orgánica y correcta del desarrollo del ser humano, los medios de comunicación pueden y deben promover la justicia y la solidaridad, refiriendo los acontecimientos de modo cuidadoso y verdadero, analizando completamente las situaciones y los problemas, y dando voz a las diversas opiniones. Los criterios supremos de la verdad y la justicia en el ejercicio maduro de la libertad y de la responsabilidad, constituyen el horizonte dentro el cual se sitúa una auténtica deontología en el aprovechamiento de los modernos y potentes medios de comunicación social.
II. Discernimiento evangélico y compromiso misionero
4. También el mundo de los medios de comunicación necesita la redención de Cristo. Para analizar, con los ojos de la fe, los procesos y el valor de las comunicaciones sociales resulta de indudable utilidad la profundización de la Sagrada Escritura, la cual se presenta como un «gran código» de comunicación de un mensaje no efímero y ocasional, sino fundamental en razón de su valor salvífico.
La historia de la salvación narra y documenta la comunicación de Dios con el hombre, comunicación que utiliza todas las formas y modalidades del comunicar. El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios para acoger la revelación divina y para entablar un diálogo de amor con Él. A causa del pecado, esta capacidad de diálogo ha sido alterada, sea a escala personal o social, y los hombres han hecho y continúan haciendo la amarga experiencia de la incomprensión y de la lejanía. Sin embargo Dios no los ha abandonado y les ha enviado a su mismo Hijo (cf. Mc 12, 1 11). En el Verbo hecho carne el evento comunicativo asume su máxima dimensión salvífica: de este modo se entrega al hombre, en el Espíritu Santo, la capacidad de recibir la salvación y de anunciarla y testimoniarla a sus hermanos.
5. La comunicación entre Dios y la humanidad ha alcanzado por tanto su perfección en el Verbo hecho carne. El acto de amor a través del cual Dios se revela, unido a la respuesta de fe de la humanidad, genera un diálogo fecundo. Precisamente por esto al hacer nuestra, en cierto modo, la petición de los discípulos «enséñanos a orar» (Lc 11, 1), podemos pedirle al Señor que nos guíe para entender cómo comunicarnos con Dios y con los hombres a través de los maravillosos instrumentos de la comunicación social. Reconducidos al horizonte de tal comunicación última y decisiva, los medios de comunicación social se revelan como una oportunidad providencial para llegar a los hombres en cualquier latitud, superando las barreras de tiempo, de espacio y de lengua, formulando en las más diversas modalidades los contenidos de la fe y ofreciendo a quien busca lugares seguros que permitan entrar en diálogo con el misterio de Dios revelado plenamente en Cristo Jesús.
El Verbo encarnado nos ha dejado el ejemplo de cómo comunicarnos con el Padre y con los hombres, sea viviendo momentos de silencio y de recogimiento, sea predicando en todo lugar y con todos los lenguajes posibles. Él explica las Escrituras, se expresa en parábolas, dialoga en la intimidad de las casas, habla en las plazas, en las calles, en las orillas del lago, sobre las cimas de los montes. El encuentro personal con Él no deja indiferente, al contrario, estimula a imitarlo: «Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a plena la luz; y lo que os digo al oído, proclamadlo desde los terrados» (Mt 10, 27).
Hay después un momento culminante en el cual la comunicación se hace comunión plena: es el encuentro eucarístico. Reconociendo a Jesús en la «fracción del pan» (cf. Lc 24, 30 31), los creyentes se sienten impulsados a anunciar su muerte y resurrección y a volverse valientes y gozosos testigos de su Reino (cf. Lc 24, 35).
6. Gracias a la Redención, la capacidad comunicativa de los creyentes se ha sanado y renovado. El encuentro con Cristo los transforma en criaturas nuevas, les permite entrar a formar parte de aquel pueblo que Él ha conquistado con su sangre muriendo sobre la Cruz, y los introduce en la vida íntima de la Trinidad, que es comunicación continua y circular de amor perfecto e infinito entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
La comunicación penetra las dimensiones esenciales de la Iglesia, llamada a anunciar a todos el gozoso mensaje de la salvación. Por esto, ella asume las oportunidades ofrecidas por los instrumentos de la comunicación social como caminos ofrecidos providencialmente por Dios en nuestros días para acrecentar la comunión y hacer más incisivo el anuncio[3]. Los medios de comunicación permiten manifestar el carácter universal del Pueblo de Dios, favoreciendo un intercambio más intenso e inmediato entre las Iglesias locales y alimentando el recíproco conocimiento y colaboración.
III. Cambio de mentalidad y renovación pastoral
7. En los medios de comunicación la Iglesia encuentra un apoyo excelente para difundir el Evangelio y los valores religiosos, para promover el diálogo y la cooperación ecuménica e interreligiosa, así como para defender aquellos sólidos principios indispensables para la construcción de una sociedad respetuosa de la dignidad de la persona humana y atenta al bien común. Asimismo la Iglesia los emplea con gusto para la propia información y para dilatar los confines de la evangelización, de la catequesis y de la formación, en la conciencia de que su utilización da respuesta al mandato del Señor: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16, 15).
Misión ciertamente no fácil en nuestra época, en la cual se ha difundido en muchos la convicción de que el tiempo de las certezas ha pasado irremediablemente: el hombre debería aprender a vivir en un horizonte de total ausencia de sentido, en busca de lo provisorio y de lo fugaz[4]. En este contexto, los instrumentos de comunicación pueden ser usados «para proclamar el Evangelio o para reducirlo al silencio en los corazones de los hombres»[5]. Esto representa un serio reto para los creyentes, sobre todo para los padres, familias y para cuantos son responsables de la formación de la infancia y de la juventud. Es oportuno que, con prudencia y sabiduría pastoral, se fomente en las comunidades eclesiales la dedicación al trabajo en el campo de la comunicación, y así contar con profesionales capaces de un diálogo eficaz con el vasto mundo mediático.
8. Valorizar los medios de comunicación no es sólo tarea de «entendidos» del sector, sino también de toda la comunidad eclesial. Si, como se ha dicho antes, las comunicaciones sociales comprenden todos los ámbitos de la expresión de la fe, es la vida cristiana en conjunto la que debe tener en cuenta la cultura mediática en la que vivimos: desde la liturgia, suprema y fundamental expresión de la comunicación con Dios y con los hermanos, a la catequesis que no puede prescindir del hecho de dirigirse a sujetos influenciados por el lenguaje y la cultura contemporáneos.
El fenómeno actual de las comunicaciones sociales impulsa a la Iglesia a una suerte de «conversión» pastoral y cultural para estar en grado de afrontar de manera adecuada el cambio de época que estamos viviendo. De esta exigencia se deben hacer intérpretes, sobre todo, los Pastores: es importante trabajar para que el anuncio del Evangelio se haga de modo incisivo, que estimule la escucha y favorezca la acogida[6]. En sintonía con los Pastores deben obrar todos los organismos de consejo y de coordinación de modo que, en su campo específico, se identifiquen las líneas pastorales más adecuadas para una eficaz acción misionera. Las personas consagradas, según su propio carisma, tienen una especial responsabilidad en este campo de las comunicaciones sociales. Una vez formadas espiritual y profesionalmente, «presten de buen grado sus servicios, según las oportunidades pastorales […] para que se eviten, de una parte, los daños provocados por un uso adulterado de los medios y, de otra, se promueva una mejor calidad de las transmisiones, con mensajes respetuosos de la ley moral y ricos en valores humanos y cristianos.»[7].
9. Al tener precisamente en cuenta la importancia de los medios de comunicación, hace ya quince años que juzgué insuficiente dejarlos a la iniciativa individual o de grupos pequeños y sugerí que se insertaran con claridad en la programación pastoral[8]. Las nuevas tecnologías, en especial, crean nuevas oportunidades para una comunicación entendida como servicio al gobierno pastoral y a la organización de las diversas tareas de la comunidad cristiana. Piénsese, por ejemplo, en Internet: no sólo proporciona recursos para una mayor información, sino que también habitúa a las personas a una comunicación interactiva[9]. Muchos cristianos ya están usando este nuevo instrumento de modo creativo, explorando las potencialidades para la evangelización, para la educación, para la comunicación interna, para la administración y el gobierno. Junto a Internet se van utilizando nuevos medios y verificando nuevas formas de utilizar los instrumentos tradicionales. Los periódicos, las revistas, las publicaciones varias, la televisión y la radio católicos siguen siendo, todavía hoy, indispensables en el panorama completo de las comunicaciones eclesiales.
Los contenidos –que, naturalmente, se deben adaptar a las necesidades de los diversos grupos-, tendrán siempre por objeto hacer a las personas conscientes de la dimensión ética y moral de la información[10]. Del mismo modo, es importante garantizar la formación y la atención pastoral de los profesionales de la comunicación. Con frecuencia estas personas se encuentran ante presiones particulares y dilemas éticos que emergen del trabajo cotidiano; muchos de ellos «están sinceramente deseosos de saber y de practicar lo que es justo en el campo ético y moral» y esperan de la Iglesia orientación y apoyo[11].
IV. Los medios de comunicación, encrucijada de las grandes cuestiones sociales
10. La Iglesia, que en razón del mensaje de salvación confiado por su Señor es maestra de humanidad, siente el deber de ofrecer su propia contribución para una mejor comprensión de las perspectivas y de las responsabilidades ligadas al actual desarrollo de las comunicaciones sociales. Precisamente porque influyen sobre la conciencia de los individuos, conforman la mentalidad y determinan la visión de las cosas, es necesario insistir de manera clara y fuerte que los instrumentos de la comunicación social constituyen un patrimonio que se debe tutelar y promover. Es necesario que las comunicaciones sociales entren en un cuadro de derechos y deberes orgánicamente estructurados, sea desde el punto de vista de la formación y responsabilidad ética, cuanto de la referencia a las leyes y a las competencias institucionales.
El positivo desarrollo de los medios de comunicación al servicio del bien común es una responsabilidad de todos y de cada uno[12]. Debido a los fuertes vínculos que los medios de comunicación tienen con la economía, la política y la cultura, es necesario un sistema de gestión que esté en grado de salvaguardar la centralidad y la dignidad de la persona, el primado de la familia, célula fundamental de la sociedad, y la correcta relación entre las diversas instancias.
11. Se imponen algunas decisiones que se pueden sintetizar en tres opciones fundamentales: formación, participación, diálogo.
En primer lugar es necesaria una vasta obra formativa para que los medios de comunicación sean conocidos y usados de manera consciente y apropiada. Los nuevos lenguajes introducidos por ellos modifican los procesos de aprendizaje y la cualidad de las relaciones interpersonales, por lo cual, sin una adecuada formación se corre el riesgo de que en vez de estar al servicio de las personas, las instrumentalicen y las condicionen gravemente. Esto vale, de manera especial, para los jóvenes que manifiestan una natural propensión a las innovaciones tecnológicas y que, por eso mismo, tienen una mayor necesidad de ser educados en el uso responsable y crítico de los medios de comunicación.
En segundo lugar, quisiera dirigir la atención sobre el acceso a los medios de comunicación y sobre la participación responsable en la gestión de los mismos. Si las comunicaciones sociales son un bien destinado a toda la humanidad, se deben encontrar formas siempre actualizadas para garantizar el pluralismo y para hacer posible una verdadera participación de todos en su gestión, incluso a través de oportunas medidas legislativas. Es necesario hacer crecer la cultura de la corresponsabilidad.
Por último, no se debe olvidar las grandes potencialidades que los medios de comunicación tienen para favorecer el diálogo convirtiéndose en vehículos de conocimiento recíproco, de solidaridad y de paz. Dichos medios constituyen un poderoso recurso positivo si se ponen al servicio de la comprensión entre los pueblos y, en cambio, un «arma» destructiva, si se usan para alimentar injusticias y conflictos. De manera profética, mi predecesor el beato Juan XXIII, en la encíclica «Pacem in terris», había ya puesto en guardia a la humanidad sobre tales potenciales riesgos[13].
12. Suscita un gran interés la reflexión sobre la participación «de la opinión pública en la Iglesia» y «de la Iglesia en la opinión pública». Mi predecesor Pío XII, de feliz memoria, al encontrarse con los editores de los periódicos católicos les decía que algo faltaría en vida de la Iglesia si no existiese la opinión pública. Este mismo concepto ha sido confirmado en otras circunstancias[14], en el código de derecho canónico, bajo determinadas condiciones, se reconoce el derecho a expresar la propia opinión[15]. Si es cierto que las verdades de fe no están abiertas a interpretaciones arbitrarias y el respeto por los derechos de los otros crea límites intrínsecos a las expresiones de las propias valoraciones, no es menos cierto que existe en otros campos, entre los católicos, un amplio espacio para el intercambio de opiniones, en un diálogo respetuoso de la justicia y de la prudencia.
Tanto la comunicación en el seno de la comunidad eclesial, como la de Iglesia con el mundo, exigen transparencia y un modo nuevo de afrontar las cuestiones referentes al universo de los medios de comunicación. Tal comunicación debe tender a un diálogo constructivo para promover en la comunidad cristiana una opinión pública rectamente informada y capaz de discernir. La Iglesia, al igual que otras instituciones o grupos, tiene la necesidad y el derecho de dar a conocer las propias actividades pero al mismo tiempo, cuando sea necesario, debe poder garantizar una adecuada reserva, sin que ello perjudique una comunicación puntual y suficiente de los hechos eclesiales. Es éste uno de los campos donde se requiere una mayor colaboración entre fieles laicos y pastores ya que, como subraya oportunamente el Concilio, «de este trato familiar entre los laicos y pastores son de esperar muchos bienes para la Iglesia, porque así se robustece en los seglares el sentido de su propia responsabilidad, se fomenta el entusiasmo y se asocian con mayor facilidad las fuerzas de los fieles a la obra de los pastores. Pues estos últimos, ayudados por la experiencia de los laicos, pueden juzgar con mayor precisión y aptitud tanto los asuntos espirituales como los temporales, de suerte que la Iglesia entera, fortalecida por todos sus miembros, pueda cumplir con mayor eficacia su misión en favor de la vida del mundo»[16].
V. Comunicar con la fuerza del Espíritu Santo
13. El gran reto para los creyentes y para las personas de buena voluntad en nuestro tiempo es el de mantener una comunicación verdadera y libre, que contribuya a consolidar el progreso integral del mundo. A todos se les pide saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de los medios de comunicación.
También en este campo los creyentes en Cristo saben que pueden contar con la ayuda del Espíritu Santo. Ayuda aún más necesaria si se considera cuan grandes pueden ser las dificultades intrínsecas a la comunicación, tanto a causa de las ideologías, del deseo de ganancias y de poder, de las rivalidades y de los conflictos entre individuos y grupos, como a causa de la fragilidad humana y de los males sociales. Las modernas tecnologías hacen que crezca de manera impresionante la velocidad, la cantidad y el alcance de la comunicación, pero no favorecen del mismo modo el frágil intercambio entre mente y mente, entre corazón y corazón, que debe caracterizar toda comunicación al servicio de la solidaridad y del amor.
En la historia de la salvación Cristo se nos ha presentado como «comunicador» del Padre: «Dios ... en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Heb 1,2). Él, Palabra eterna hecha carne, al comunicarse, manifiesta siempre respeto hacia aquellos que le escuchan, les enseña la comprensión de su situación y de sus necesidades, impulsa a la compasión por sus sufrimientos y a la firme resolución de decirles lo que tienen necesidad de escuchar, sin imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral «El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas; el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado» (Mt 12,35-37).
14. El apóstol Pablo ofrece un claro mensaje también para cuantos están comprometidos en las comunicaciones sociales -políticos, comunicadores profesionales, espectadores-: « Por lo tanto desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchan» (Ef 4,25.29).
A los operadores de la comunicación y especialmente a los creyentes que trabajan en este importante ámbito de la sociedad, aplico la invitación que desde el inicio de mi ministerio de Pastor de la Iglesia he querido lanzar al mundo entero: «¡No tengáis miedo!».
¡No tengáis miedo de las nuevas tecnologías!, ya que están «entre las cosas maravillosas» –«Inter mirifica»– que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar, dar a conocer la verdad; también la verdad sobre nuestra dignidad y sobre nuestro destino de hijos suyos, herederos del Reino eterno.
¡No tengáis miedo de la oposición del mundo! Jesús nos ha asegurado «Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).
¡No tengáis miedo de vuestra debilidad y de vuestra incapacidad! El divino Maestro ha dicho: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Comunicad el mensaje de esperanza, de gracia y de amor de Cristo, manteniendo siempre viva, en este mundo que pasa, la perspectiva eterna del cielo, perspectiva que ningún medio de comunicación podrá alcanzar directamente: «Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman. » (1Cor 2,9).
A María, que nos ha dado el Verbo de vida y ha conservado en su corazón las palabras que no perecen, encomiendo el camino de la Iglesia en el mundo de hoy. Que la Virgen Santa nos ayude a comunicar, con todos lo medios, la belleza y la alegría de la vida en Cristo nuestro Salvador.
jueves, 10 de mayo de 2012
Historia de la Bandera Argentina
Propuesta y Juramento de la Bandera
13 de febrero de 1812
Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos.
18 de febrero de 1812
El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..."
27 de febrero de 1812
Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, M. Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar a sus soldados. Luego, mandó una carta al Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui.
Rosario
La Creación de la Bandera Argentina.
3 de marzo de 1812
El Triunvirato contestó la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, M. Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera.
25 de mayo de 1812
Al frente del Ejército del Norte, el entonces General en jefe M. Belgrano movilizó sus tropas hacia Humahuaca. En San Salvador de Jujuy, enarboló al ejército de su mando la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en vez del estandarte real de costumbre que presidía las festividades públicas. Allí, la bandera argentina fue bendecida por primera vez.
27 de junio de 1812
El Triunvirato ordenó nuevamente a M. Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia.
18 de julio de 1812
El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria.
viernes, 27 de abril de 2012
Noches...
Volviendo al ruedo despues de casi un año, sin darle importancia al blog, centrado en cuestiones personales y tratando de darle rumbo a mi vida. Blog que nacio por motivación de un profesor de una de las cátedras mas importantes de rrhh, como el diría, los recursos humanos son la vida misma, es el día.
Por eso el regreso, simplemente seran mis pensamientos, reflexiones, escritos, poemas, cartas, canciones, todo lo propio y personal, que llevo guardado, escondido dentro de viejas agendas, blocks de notas. Considero que es el momento justo con mis 23 años luego de haber resuelto viejos temores del pasado, saco a la luz mis sentimientos.
Por eso comparto con ustedes la primer publicación de este Nuevo ciclo. Espero que les guste. Saludos!!!
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