Después de algunas semanitas un poco turbulentas, vuelvo con lo prometido, la segunda parte de la nota de la revista nueva CON ESPÍRITU GANADOR realizada por (Agustina Tanoira) así que como dicen alguno, lo prometido es deuda.
Para arrancar me gustaría hacer una breve introducción, no tirar la nota porque si, ni que sea un copiar y pegar solamente, como nos pasa a muchos de mi generación Y.
Comparto esta nota, no por el hecho de sentirme un GANADOR, sino porque comparto muchas de las opiniones y conclusiones, en lo personal creo que no se trata de ser un GANADOR aunque la sociedad nos marque los extremos, sino no sos nada. Para mi se trata de dar lo mejor cada día, apostar a mas a pesar de las caídas o las victorias, salgan bien o no las cosas, siempre dejar todo en la cancha, en el partido de la vida...Eso es lo importante, todo depende de como uno toma las situaciones, como reacciona ante los diferentes obstáculos o pruebas de la vida.
Espero que al igual que en mi caso, puedan sacar cosas positivas y tal vez porque no, sentirse identificados, o evaluar que cosas deberían cambiar o mejorar. Ahí les va!!!
Así como muchos deportistas no bajan los brazos hasta el último minuto
del partido, también en la vida es posible tener un espíritu ganador
para enfrentar las adversidades. ¿Cómo lograrlo?
¿Qué tienen en común Abraham Lincoln, Walt Disney,
Beethoven y Rodin, además de haber pasado a la historia como
consagrados? Que no les fue fácil conseguirlo. Al primero le llevó
veintiocho años y una concatenación de fracasos convertirse en uno de
los más grandes presidentes de los Estados Unidos; el segundo enfrentó
el rechazo de muchos editores de periódicos que le aseguraron que no
tenía ningún talento para el dibujo; el músico alemán fue un pésimo
violinista y su profesor consideraba que no tenía futuro como
compositor; y el escultor francés fue descripto como el peor alumno de
su escuela y fracasó tres veces en su intento por ingresar a estudiar
Bellas Artes.
Lo curioso es que ninguno, a pesar de las desilusiones,
de la falta de confianza y las adversidades, se dio por vencido. No
son los únicos; hay miles de historias similares y el deporte suele
ofrecer un buen muestrario de esto.
“Uno fue Björn Borg, ex número
uno en tenis; otro, Guillermo Vilas, que inventó ‘la gran Willy’, un
golpe que sintetiza exactamente esto”, confirma Marcelo Roffé,
presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina y
máster en esta disciplina en la Universidad Complutense de Madrid.
“Pero
también Messi, que luego del tratamiento para crecer y al superar esa
adversidad quedó fortalecido, y Manu Ginóbili, a quien le decían que
era muy flaquito para jugar al básquet”.
¿Es posible entrenar un espíritu optimista y ganador, y
mantenerse luchando aun cuando las adversidades parecen no dar
tregua? En principio, sí. Y en esto, los especialistas consultados
coinciden en que, al igual que con los músculos del cuerpo, es
importante entrenar las emociones para no sucumbir al primer intento. Lo
demás es motivación… y suerte.
Luchadores, ¿nacen o se hacen?
Sin duda, el carácter también importa, aunque no es solo
una cuestión de carác¬ter. “ También la educación –o, mejor dicho, la
falta de esta– en el valor de perseverar in¬cide y mucho”, explica el
coach Enrique Navarro, y agrega que convertirse en un luchador requiere
un cambio de paradig¬ma mental. Esto, que suena tan fácil, es en
realidad bastante difícil si no se está acompañado de las personas
correctas y en el medio adecuado.
Como Séneca, considera que “vivir es guerrear, es pelear” y que “frente a
los avatares de la vida podemos optar por el lamento y la inculpación a
terceros, o bien tomar las riendas de nuestra montura y decidir hacia
dónde queremos dirigirnos”.
En la vida, los problemas y las crisis no pueden
evitarse; lo importante es qué hacer con ellas. Carlos Alberto Sánchez,
consultor, disertante sobre comunicación personal e interpersonal y
creador de la terapia comunicacional, prefiere pensar que no existe eso
de “darse por vencido”, sino simplemente que se trata de personas que
carecen de objetivos motivadores para seguir luchando. “La mayoría de
las personas que alcanzan el éxito -entendiendo este en el más amplio
sentido de la palabra- lo hacen por la pasión que sienten: saben lo que
quieren y hacen lo necesario para conseguirlo. Son personas muy
motivadas”, manifiesta. Esto significa que tienen una fuerza interior
que los impulsa a perseguir sus objetivos pese a todo.
El partido de la vida
“El deporte enseña a hacerse fuerte
frente a las adversidades, a transformar un traspié en una oportunidad,
a aprovecharse de las situaciones adversas… todo remite a lo mismo”, agrega Roffé, autor de ocho libros acerca del tema.
“El
que no aprende a perder a edad temprana tampoco aprenderá a ganar.
Muchas veces la gente común debe hacer terapia para desarrollar estas
características que, en general, el deportista de elite ya posee”.
Si no, cómo entender que ante una inminente derrota, el jugador siga
compitiendo como si siempre tuviera la posibilidad de ganar.
Desde los deportes individualistas, como el tenis,
hasta los de equipo, como el rugby, suelen ser una demostración
magistral del espíritu de lucha.
“Los profesores de Educación
Física desde la escuela les enseñan a los niños que lo importante no es
ganar sino competir. Y realmente esa es una gran verdad”, destaca la licenciada Fernanda de Alva, psicóloga del deporte.
“Lo
importante es tener un espíritu competitivo que permita sostener un
desafío hasta el final. Así que el ser un ganador es solo una
consecuencia de la primera instancia”. En definitiva, no se trata de querer ganar o ganar, porque esto puede crear un efecto contraproducente y frustrante.
“La historia del deporte está llena de
jugadores que no llegaron a ser lo que podrían haber sido por
confundir: ‘ganar siempre’ con ‘ser un gran jugador’, sigue De Alva.
“En
el deporte se necesita de esfuerzo, constancia y cansancio físico y
psíquico para poder aprender que ganar y perder son dos caras de la
misma moneda”. Y seguramente algo más: ser positivo. Esto es, enfocarse en los objetivos y no en los obstáculos.
Bueno gente, una vez mas espero que les haya servido el post, la nota en si, que puedan sacarle el jugo y recuerden siempre Si me caigo siete veces, entonces, me levanto ocho”. ¿Cómo lograr esta perseverancia y confianza?
“Con trabajo en uno mismo. No existen fórmulas mágicas”
Saludos!!!