viernes, 1 de junio de 2012
«El rápido desarrollo»JUAN PABLO II A LOS RESPONSABLES DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
1. Un signo del progreso que experimenta la sociedad actual consiste, sin duda, en el rápido desarrollo de las tecnologías en el campo de los medios de comunicación. Al contemplar estas novedades en continua evolución resulta aún más actual cuanto se lee en el Decreto del Concilio Ecuménico Vaticano II «Inter mirifica» promulgado por mi predecesor, el siervo de Dios Pablo VI, el 4 de diciembre de 1963: «Entre los maravillosos inventos de la técnica que, sobre todo en nuestros tiempos, ha extraído el ingenio humano, con la ayuda de Dios, de las cosas creadas, la Madre Iglesia acoge y fomenta con peculiar solicitud aquellos que miran principalmente al espíritu humano y han abierto nuevos caminos para comunicar, con extraordinaria facilidad, todo tipo de noticias, ideas y doctrinas»[1].
I. Un camino fecundo trazado por el Decreto «Inter mirifica»
2. Transcurridos más de cuarenta años desde la publicación de aquel documento, se hace oportuna una nueva reflexión sobre los «desafíos» que las comunicaciones sociales plantean a la Iglesia, la cual, como indicó Pablo VI, «se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios»[2]. De hecho, la Iglesia no ha de contemplar tan sólo el uso de estos medios de comunicación para difundir el Evangelio sino, hoy más que nunca, para integrar el mensaje salvífico en la ‘nueva cultura’ que precisamente los mismos medios crean y amplifican. La Iglesia advierte que el uso de las técnicas y de las tecnologías de la comunicación contemporánea es parte integrante de su propia misión en el tercer milenio.
Movida por esta conciencia, la comunidad cristiana ha dado pasos significativos en el uso de los medios de comunicación para la información religiosa, para la evangelización y la catequesis, para la formación de los agentes de pastoral en este sector y para la educación de una madura responsabilidad de los usuarios y destinatarios de los mismos instrumentos de la comunicación.
3. Los desafíos para la nueva evangelización, en un mundo rico en potencialidad comunicativa como el nuestro, son múltiples. Al tomar en cuenta esta realidad he querido subrayar, en la Carta encíclica «Redemptoris missio», que el mundo de la comunicación es el primer areópago del tiempo moderno, capaz de unificar a la humanidad transformándola, como suele decirse, en «una aldea global». Los medios de comunicación social han alcanzado importancia hasta el punto de que son para muchos el principal instrumento de guía e inspiración para su comportamiento individual, familiar y social. Se trata de un problema complejo, ya que tal cultura, antes que de «los contenidos», nace del hecho mismo de la existencia de nuevos modos de comunicar, dotados de técnicas y lenguajes inéditos.
Vivimos en una época de comunicación global, en que muchos momentos de la existencia humana se articulan a través de procesos mediáticos o por lo menos deben confrontarse con ellos. Me limito a recordar la formación de la personalidad y de la conciencia, la interpretación y la estructuración de lazos afectivos, la articulación de las fases educativas y formativas, la elaboración y la difusión de fenómenos culturales, el desarrollo de la vida social, política y económica.
En una visión orgánica y correcta del desarrollo del ser humano, los medios de comunicación pueden y deben promover la justicia y la solidaridad, refiriendo los acontecimientos de modo cuidadoso y verdadero, analizando completamente las situaciones y los problemas, y dando voz a las diversas opiniones. Los criterios supremos de la verdad y la justicia en el ejercicio maduro de la libertad y de la responsabilidad, constituyen el horizonte dentro el cual se sitúa una auténtica deontología en el aprovechamiento de los modernos y potentes medios de comunicación social.
II. Discernimiento evangélico y compromiso misionero
4. También el mundo de los medios de comunicación necesita la redención de Cristo. Para analizar, con los ojos de la fe, los procesos y el valor de las comunicaciones sociales resulta de indudable utilidad la profundización de la Sagrada Escritura, la cual se presenta como un «gran código» de comunicación de un mensaje no efímero y ocasional, sino fundamental en razón de su valor salvífico.
La historia de la salvación narra y documenta la comunicación de Dios con el hombre, comunicación que utiliza todas las formas y modalidades del comunicar. El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios para acoger la revelación divina y para entablar un diálogo de amor con Él. A causa del pecado, esta capacidad de diálogo ha sido alterada, sea a escala personal o social, y los hombres han hecho y continúan haciendo la amarga experiencia de la incomprensión y de la lejanía. Sin embargo Dios no los ha abandonado y les ha enviado a su mismo Hijo (cf. Mc 12, 1 11). En el Verbo hecho carne el evento comunicativo asume su máxima dimensión salvífica: de este modo se entrega al hombre, en el Espíritu Santo, la capacidad de recibir la salvación y de anunciarla y testimoniarla a sus hermanos.
5. La comunicación entre Dios y la humanidad ha alcanzado por tanto su perfección en el Verbo hecho carne. El acto de amor a través del cual Dios se revela, unido a la respuesta de fe de la humanidad, genera un diálogo fecundo. Precisamente por esto al hacer nuestra, en cierto modo, la petición de los discípulos «enséñanos a orar» (Lc 11, 1), podemos pedirle al Señor que nos guíe para entender cómo comunicarnos con Dios y con los hombres a través de los maravillosos instrumentos de la comunicación social. Reconducidos al horizonte de tal comunicación última y decisiva, los medios de comunicación social se revelan como una oportunidad providencial para llegar a los hombres en cualquier latitud, superando las barreras de tiempo, de espacio y de lengua, formulando en las más diversas modalidades los contenidos de la fe y ofreciendo a quien busca lugares seguros que permitan entrar en diálogo con el misterio de Dios revelado plenamente en Cristo Jesús.
El Verbo encarnado nos ha dejado el ejemplo de cómo comunicarnos con el Padre y con los hombres, sea viviendo momentos de silencio y de recogimiento, sea predicando en todo lugar y con todos los lenguajes posibles. Él explica las Escrituras, se expresa en parábolas, dialoga en la intimidad de las casas, habla en las plazas, en las calles, en las orillas del lago, sobre las cimas de los montes. El encuentro personal con Él no deja indiferente, al contrario, estimula a imitarlo: «Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a plena la luz; y lo que os digo al oído, proclamadlo desde los terrados» (Mt 10, 27).
Hay después un momento culminante en el cual la comunicación se hace comunión plena: es el encuentro eucarístico. Reconociendo a Jesús en la «fracción del pan» (cf. Lc 24, 30 31), los creyentes se sienten impulsados a anunciar su muerte y resurrección y a volverse valientes y gozosos testigos de su Reino (cf. Lc 24, 35).
6. Gracias a la Redención, la capacidad comunicativa de los creyentes se ha sanado y renovado. El encuentro con Cristo los transforma en criaturas nuevas, les permite entrar a formar parte de aquel pueblo que Él ha conquistado con su sangre muriendo sobre la Cruz, y los introduce en la vida íntima de la Trinidad, que es comunicación continua y circular de amor perfecto e infinito entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
La comunicación penetra las dimensiones esenciales de la Iglesia, llamada a anunciar a todos el gozoso mensaje de la salvación. Por esto, ella asume las oportunidades ofrecidas por los instrumentos de la comunicación social como caminos ofrecidos providencialmente por Dios en nuestros días para acrecentar la comunión y hacer más incisivo el anuncio[3]. Los medios de comunicación permiten manifestar el carácter universal del Pueblo de Dios, favoreciendo un intercambio más intenso e inmediato entre las Iglesias locales y alimentando el recíproco conocimiento y colaboración.
III. Cambio de mentalidad y renovación pastoral
7. En los medios de comunicación la Iglesia encuentra un apoyo excelente para difundir el Evangelio y los valores religiosos, para promover el diálogo y la cooperación ecuménica e interreligiosa, así como para defender aquellos sólidos principios indispensables para la construcción de una sociedad respetuosa de la dignidad de la persona humana y atenta al bien común. Asimismo la Iglesia los emplea con gusto para la propia información y para dilatar los confines de la evangelización, de la catequesis y de la formación, en la conciencia de que su utilización da respuesta al mandato del Señor: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16, 15).
Misión ciertamente no fácil en nuestra época, en la cual se ha difundido en muchos la convicción de que el tiempo de las certezas ha pasado irremediablemente: el hombre debería aprender a vivir en un horizonte de total ausencia de sentido, en busca de lo provisorio y de lo fugaz[4]. En este contexto, los instrumentos de comunicación pueden ser usados «para proclamar el Evangelio o para reducirlo al silencio en los corazones de los hombres»[5]. Esto representa un serio reto para los creyentes, sobre todo para los padres, familias y para cuantos son responsables de la formación de la infancia y de la juventud. Es oportuno que, con prudencia y sabiduría pastoral, se fomente en las comunidades eclesiales la dedicación al trabajo en el campo de la comunicación, y así contar con profesionales capaces de un diálogo eficaz con el vasto mundo mediático.
8. Valorizar los medios de comunicación no es sólo tarea de «entendidos» del sector, sino también de toda la comunidad eclesial. Si, como se ha dicho antes, las comunicaciones sociales comprenden todos los ámbitos de la expresión de la fe, es la vida cristiana en conjunto la que debe tener en cuenta la cultura mediática en la que vivimos: desde la liturgia, suprema y fundamental expresión de la comunicación con Dios y con los hermanos, a la catequesis que no puede prescindir del hecho de dirigirse a sujetos influenciados por el lenguaje y la cultura contemporáneos.
El fenómeno actual de las comunicaciones sociales impulsa a la Iglesia a una suerte de «conversión» pastoral y cultural para estar en grado de afrontar de manera adecuada el cambio de época que estamos viviendo. De esta exigencia se deben hacer intérpretes, sobre todo, los Pastores: es importante trabajar para que el anuncio del Evangelio se haga de modo incisivo, que estimule la escucha y favorezca la acogida[6]. En sintonía con los Pastores deben obrar todos los organismos de consejo y de coordinación de modo que, en su campo específico, se identifiquen las líneas pastorales más adecuadas para una eficaz acción misionera. Las personas consagradas, según su propio carisma, tienen una especial responsabilidad en este campo de las comunicaciones sociales. Una vez formadas espiritual y profesionalmente, «presten de buen grado sus servicios, según las oportunidades pastorales […] para que se eviten, de una parte, los daños provocados por un uso adulterado de los medios y, de otra, se promueva una mejor calidad de las transmisiones, con mensajes respetuosos de la ley moral y ricos en valores humanos y cristianos.»[7].
9. Al tener precisamente en cuenta la importancia de los medios de comunicación, hace ya quince años que juzgué insuficiente dejarlos a la iniciativa individual o de grupos pequeños y sugerí que se insertaran con claridad en la programación pastoral[8]. Las nuevas tecnologías, en especial, crean nuevas oportunidades para una comunicación entendida como servicio al gobierno pastoral y a la organización de las diversas tareas de la comunidad cristiana. Piénsese, por ejemplo, en Internet: no sólo proporciona recursos para una mayor información, sino que también habitúa a las personas a una comunicación interactiva[9]. Muchos cristianos ya están usando este nuevo instrumento de modo creativo, explorando las potencialidades para la evangelización, para la educación, para la comunicación interna, para la administración y el gobierno. Junto a Internet se van utilizando nuevos medios y verificando nuevas formas de utilizar los instrumentos tradicionales. Los periódicos, las revistas, las publicaciones varias, la televisión y la radio católicos siguen siendo, todavía hoy, indispensables en el panorama completo de las comunicaciones eclesiales.
Los contenidos –que, naturalmente, se deben adaptar a las necesidades de los diversos grupos-, tendrán siempre por objeto hacer a las personas conscientes de la dimensión ética y moral de la información[10]. Del mismo modo, es importante garantizar la formación y la atención pastoral de los profesionales de la comunicación. Con frecuencia estas personas se encuentran ante presiones particulares y dilemas éticos que emergen del trabajo cotidiano; muchos de ellos «están sinceramente deseosos de saber y de practicar lo que es justo en el campo ético y moral» y esperan de la Iglesia orientación y apoyo[11].
IV. Los medios de comunicación, encrucijada de las grandes cuestiones sociales
10. La Iglesia, que en razón del mensaje de salvación confiado por su Señor es maestra de humanidad, siente el deber de ofrecer su propia contribución para una mejor comprensión de las perspectivas y de las responsabilidades ligadas al actual desarrollo de las comunicaciones sociales. Precisamente porque influyen sobre la conciencia de los individuos, conforman la mentalidad y determinan la visión de las cosas, es necesario insistir de manera clara y fuerte que los instrumentos de la comunicación social constituyen un patrimonio que se debe tutelar y promover. Es necesario que las comunicaciones sociales entren en un cuadro de derechos y deberes orgánicamente estructurados, sea desde el punto de vista de la formación y responsabilidad ética, cuanto de la referencia a las leyes y a las competencias institucionales.
El positivo desarrollo de los medios de comunicación al servicio del bien común es una responsabilidad de todos y de cada uno[12]. Debido a los fuertes vínculos que los medios de comunicación tienen con la economía, la política y la cultura, es necesario un sistema de gestión que esté en grado de salvaguardar la centralidad y la dignidad de la persona, el primado de la familia, célula fundamental de la sociedad, y la correcta relación entre las diversas instancias.
11. Se imponen algunas decisiones que se pueden sintetizar en tres opciones fundamentales: formación, participación, diálogo.
En primer lugar es necesaria una vasta obra formativa para que los medios de comunicación sean conocidos y usados de manera consciente y apropiada. Los nuevos lenguajes introducidos por ellos modifican los procesos de aprendizaje y la cualidad de las relaciones interpersonales, por lo cual, sin una adecuada formación se corre el riesgo de que en vez de estar al servicio de las personas, las instrumentalicen y las condicionen gravemente. Esto vale, de manera especial, para los jóvenes que manifiestan una natural propensión a las innovaciones tecnológicas y que, por eso mismo, tienen una mayor necesidad de ser educados en el uso responsable y crítico de los medios de comunicación.
En segundo lugar, quisiera dirigir la atención sobre el acceso a los medios de comunicación y sobre la participación responsable en la gestión de los mismos. Si las comunicaciones sociales son un bien destinado a toda la humanidad, se deben encontrar formas siempre actualizadas para garantizar el pluralismo y para hacer posible una verdadera participación de todos en su gestión, incluso a través de oportunas medidas legislativas. Es necesario hacer crecer la cultura de la corresponsabilidad.
Por último, no se debe olvidar las grandes potencialidades que los medios de comunicación tienen para favorecer el diálogo convirtiéndose en vehículos de conocimiento recíproco, de solidaridad y de paz. Dichos medios constituyen un poderoso recurso positivo si se ponen al servicio de la comprensión entre los pueblos y, en cambio, un «arma» destructiva, si se usan para alimentar injusticias y conflictos. De manera profética, mi predecesor el beato Juan XXIII, en la encíclica «Pacem in terris», había ya puesto en guardia a la humanidad sobre tales potenciales riesgos[13].
12. Suscita un gran interés la reflexión sobre la participación «de la opinión pública en la Iglesia» y «de la Iglesia en la opinión pública». Mi predecesor Pío XII, de feliz memoria, al encontrarse con los editores de los periódicos católicos les decía que algo faltaría en vida de la Iglesia si no existiese la opinión pública. Este mismo concepto ha sido confirmado en otras circunstancias[14], en el código de derecho canónico, bajo determinadas condiciones, se reconoce el derecho a expresar la propia opinión[15]. Si es cierto que las verdades de fe no están abiertas a interpretaciones arbitrarias y el respeto por los derechos de los otros crea límites intrínsecos a las expresiones de las propias valoraciones, no es menos cierto que existe en otros campos, entre los católicos, un amplio espacio para el intercambio de opiniones, en un diálogo respetuoso de la justicia y de la prudencia.
Tanto la comunicación en el seno de la comunidad eclesial, como la de Iglesia con el mundo, exigen transparencia y un modo nuevo de afrontar las cuestiones referentes al universo de los medios de comunicación. Tal comunicación debe tender a un diálogo constructivo para promover en la comunidad cristiana una opinión pública rectamente informada y capaz de discernir. La Iglesia, al igual que otras instituciones o grupos, tiene la necesidad y el derecho de dar a conocer las propias actividades pero al mismo tiempo, cuando sea necesario, debe poder garantizar una adecuada reserva, sin que ello perjudique una comunicación puntual y suficiente de los hechos eclesiales. Es éste uno de los campos donde se requiere una mayor colaboración entre fieles laicos y pastores ya que, como subraya oportunamente el Concilio, «de este trato familiar entre los laicos y pastores son de esperar muchos bienes para la Iglesia, porque así se robustece en los seglares el sentido de su propia responsabilidad, se fomenta el entusiasmo y se asocian con mayor facilidad las fuerzas de los fieles a la obra de los pastores. Pues estos últimos, ayudados por la experiencia de los laicos, pueden juzgar con mayor precisión y aptitud tanto los asuntos espirituales como los temporales, de suerte que la Iglesia entera, fortalecida por todos sus miembros, pueda cumplir con mayor eficacia su misión en favor de la vida del mundo»[16].
V. Comunicar con la fuerza del Espíritu Santo
13. El gran reto para los creyentes y para las personas de buena voluntad en nuestro tiempo es el de mantener una comunicación verdadera y libre, que contribuya a consolidar el progreso integral del mundo. A todos se les pide saber cultivar un atento discernimiento y una constante vigilancia, madurando una sana capacidad crítica ante la fuerza persuasiva de los medios de comunicación.
También en este campo los creyentes en Cristo saben que pueden contar con la ayuda del Espíritu Santo. Ayuda aún más necesaria si se considera cuan grandes pueden ser las dificultades intrínsecas a la comunicación, tanto a causa de las ideologías, del deseo de ganancias y de poder, de las rivalidades y de los conflictos entre individuos y grupos, como a causa de la fragilidad humana y de los males sociales. Las modernas tecnologías hacen que crezca de manera impresionante la velocidad, la cantidad y el alcance de la comunicación, pero no favorecen del mismo modo el frágil intercambio entre mente y mente, entre corazón y corazón, que debe caracterizar toda comunicación al servicio de la solidaridad y del amor.
En la historia de la salvación Cristo se nos ha presentado como «comunicador» del Padre: «Dios ... en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Heb 1,2). Él, Palabra eterna hecha carne, al comunicarse, manifiesta siempre respeto hacia aquellos que le escuchan, les enseña la comprensión de su situación y de sus necesidades, impulsa a la compasión por sus sufrimientos y a la firme resolución de decirles lo que tienen necesidad de escuchar, sin imposiciones ni compromisos, engaño o manipulación. Jesús enseña que la comunicación es un acto moral «El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas; el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado» (Mt 12,35-37).
14. El apóstol Pablo ofrece un claro mensaje también para cuantos están comprometidos en las comunicaciones sociales -políticos, comunicadores profesionales, espectadores-: « Por lo tanto desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. […]No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchan» (Ef 4,25.29).
A los operadores de la comunicación y especialmente a los creyentes que trabajan en este importante ámbito de la sociedad, aplico la invitación que desde el inicio de mi ministerio de Pastor de la Iglesia he querido lanzar al mundo entero: «¡No tengáis miedo!».
¡No tengáis miedo de las nuevas tecnologías!, ya que están «entre las cosas maravillosas» –«Inter mirifica»– que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar, dar a conocer la verdad; también la verdad sobre nuestra dignidad y sobre nuestro destino de hijos suyos, herederos del Reino eterno.
¡No tengáis miedo de la oposición del mundo! Jesús nos ha asegurado «Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).
¡No tengáis miedo de vuestra debilidad y de vuestra incapacidad! El divino Maestro ha dicho: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Comunicad el mensaje de esperanza, de gracia y de amor de Cristo, manteniendo siempre viva, en este mundo que pasa, la perspectiva eterna del cielo, perspectiva que ningún medio de comunicación podrá alcanzar directamente: «Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman. » (1Cor 2,9).
A María, que nos ha dado el Verbo de vida y ha conservado en su corazón las palabras que no perecen, encomiendo el camino de la Iglesia en el mundo de hoy. Que la Virgen Santa nos ayude a comunicar, con todos lo medios, la belleza y la alegría de la vida en Cristo nuestro Salvador.
jueves, 10 de mayo de 2012
Historia de la Bandera Argentina
Propuesta y Juramento de la Bandera
13 de febrero de 1812
Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos.
18 de febrero de 1812
El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..."
27 de febrero de 1812
Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, M. Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar a sus soldados. Luego, mandó una carta al Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui.
Rosario
La Creación de la Bandera Argentina.
3 de marzo de 1812
El Triunvirato contestó la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, M. Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera.
25 de mayo de 1812
Al frente del Ejército del Norte, el entonces General en jefe M. Belgrano movilizó sus tropas hacia Humahuaca. En San Salvador de Jujuy, enarboló al ejército de su mando la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en vez del estandarte real de costumbre que presidía las festividades públicas. Allí, la bandera argentina fue bendecida por primera vez.
27 de junio de 1812
El Triunvirato ordenó nuevamente a M. Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia.
18 de julio de 1812
El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria.
viernes, 27 de abril de 2012
Noches...
Volviendo al ruedo despues de casi un año, sin darle importancia al blog, centrado en cuestiones personales y tratando de darle rumbo a mi vida. Blog que nacio por motivación de un profesor de una de las cátedras mas importantes de rrhh, como el diría, los recursos humanos son la vida misma, es el día.
Por eso el regreso, simplemente seran mis pensamientos, reflexiones, escritos, poemas, cartas, canciones, todo lo propio y personal, que llevo guardado, escondido dentro de viejas agendas, blocks de notas. Considero que es el momento justo con mis 23 años luego de haber resuelto viejos temores del pasado, saco a la luz mis sentimientos.
Por eso comparto con ustedes la primer publicación de este Nuevo ciclo. Espero que les guste. Saludos!!!
martes, 31 de mayo de 2011
Mejora continua-Kaouru Ishikawa
Aquí les dejo un material muy interesante sobre la mejora continua, sobre uno de los referentes mas importantes en rrhh y administracion en el Japón.Espero que les sirva y sea de su agrado.
Kaoru ishikawa
View more presentations from Pablo Sugamele.
lunes, 30 de mayo de 2011
"No estas deprimido, estas distraido"
Volviendo a las raíces después de tanto tiempo de inactividad, espero poder retomar este blog, de la mejor manera, compartiendo con ustedes material de todo tipo e interés general, valorando y respetando la subjetividad de cada uno.
Aquí les dejo un vídeo muy impactante, para cargarse todas las pilas.
Saludos.
Aquí les dejo un vídeo muy impactante, para cargarse todas las pilas.
Saludos.
sábado, 15 de agosto de 2009
Momento de DECISION
Se toman a cada instante, las 24 horas del día, en los hogares, las escuelas, los trabajos, los gobiernos. En segundos, de las decisiones pueden sobrevenir las más grandes genialidades o los más rotundos desastres. ¿El cerebro nos previene de los errores? ¿Por qué los cometemos? ¿Qué papel cumplen las emociones? Para saber cómo llegar a una elección correcta, decídase a leer esta nota.
Un instante, una milésima de segundo. De eso se trata. Allí, más que “ser o no ser”, William Shakespeare debería haber impuesto el “decidir o no decidir”. El final de Romeo y Julieta, una de sus obras más aclamadas, es una prueba cabal del precepto. Al creer a su amada muerta, el protagonista toma veneno, convencido de que su vida ya no tiene sentido alguno. Si hubiese determinado lo contrario, el desenlace no habría sido tan fatal, pues habría descubierto que Julieta gozaba de perfecta salud y que su “muerte” era sólo parte de un plan pergeñado por el fraile Lorenzo y por ella.Para Shakespeare, las decisiones humanas son trágicas: pueden llevar a la gloria o al infierno en un abrir y cerrar de ojos. El hombre, sostiene el dramaturgo y poeta inglés, es responsable de sus actos y dueño de su propio destino. En la historia de la humanidad, existieron infinidad de decisiones, de esas que se definen en un santiamén, que devinieron, en disímiles ámbitos, en grandes genialidades, impactantes catástrofes o inéditas consecuencias. ¿Ejemplos que grafiquen estos tres puntos? A rabiar. El primero podría ser el de Alexander Fleming, cuando decidió no deshacerse de una placa contaminada que le dio pie para descubrir la penicilina. El segundo, alguno de los accidentes aéreos, de los cuales, en España y según la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), la mayoría son por errores humanos. El tercero, el insólito caso de un jugador de fútbol que, en pleno Mundial, optó tan mal en una jugada suya que terminó en gol en contra. Por un lado, dejó a su equipo fuera de la competición, y por el otro, ese tanto le valió la vida, ya que, al regresar a su país, fue asesinado (el crimen fue vinculado con la mafia de las apuestas deportivas). “Las decisiones de la vida cotidiana nos parecen fáciles y sencillas, especialmente si las comparamos con decisiones abstractas, como calcular números primos o decidir cuál es el resultado de una ecuación diferencial. Sin embargo, las decisiones diarias, algunas simples (como elegir los productos del supermercado) y otras complejas (como decidir compartir la vida con una pareja), implican un alto grado de incertidumbre y requieren de un aprendizaje de hábitos sociales muy complejos”, explica el doctor Agustín Ibáñez, miembro del CONICET, director del Laboratorio de Psicología Experimental del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) e investigador afiliado del Center for Cognitive and Social Neuroscience, de la Universidad de Chicago (Estados Unidos). “Los humanos hacemos uso del sentido común, entendido éste como un conjunto de aprendizajes sociales que nos indican cómo comportarnos en determinadas situaciones. Al tomar decisiones, nos guiamos por claves emocionales que nos orientan, muchas veces, de forma totalmente inconsciente. Si no usáramos la información emocional (que nos habla de la relevancia de una decisión) y el sentido común (que nos ayuda a tomar decisiones de acuerdo con el contexto), la cantidad de información que nuestro cerebro debería evaluar resultaría excesivamente trabajosa y lenta, inadecuada para nuestra realidad cambiante. Por ello, el cerebro utiliza atajos o heurísticas en la toma de decisiones, con el fin de poder elegir adaptativamente la información saliente del conjunto de datos masivos que se nos presenta en una situación. Muchas veces, los errores se cometen cuando estos atajos resultan inadecuados”. En su libro ¿Por qué nos equivocamos?, el médico Luis Chiozza define que equivocarse es, en esencia, tomar una cosa o una vía por otra. El director del Centro Weizsaecker de Consulta Médica y presidente honorario del Instituto di Ricerca Psicosomatica-Psicoanalitica Arminda Aberastury (en Perugia, Italia) diferencia tres tipos de equivocaciones de importancia desigual: “Uno está constituido por los actos fallidos, en los cuales uno hace o dice algo distinto de lo que se proponía, porque, en efecto, está obedeciendo a otro propósito, que permanece inconsciente. El otro se trata de situaciones en las cuales, cuando ocurrieron, ‘no vimos’ el error que vemos hoy. Incurrimos en esas equivocaciones por haber procedido con ingenuidad, ligereza o negligencia, pero también es posible que lo que ahora llamamos error, en ese entonces fuera nuestra única posibilidad”. Para Chiozza, una tercera clase de error, el más trascendente, es aquel que nos conduce hacia un punto imprevisto que no deseábamos o hacia daños que serán irreparables (como cuando el conductor de un automóvil piensa que podría adelantarse al camión que obstruye su paso, pero no calcula bien y provoca un accidente). “Es casi imposible evaluar en toda su magnitud la importancia decisiva que suelen alcanzar este tipo de errores, que se parecen a los actos fallidos, pero que gravitan sobre la vida entera con un peso significativamente mayor. Su característica reside en que son el producto de un pensamiento mal construido. Ahora, ¿por qué se producen? Quizás la respuesta se encuentre en que en nuestro ánimo moran, con una importancia que estamos muy lejos de haber descubierto, cuatro gigantes que motivan nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestros actos: la rivalidad, los celos, la envidia y la culpa. Los conocemos muy bien, pero no sospechamos siquiera la verdadera magnitud de la fuerza con la cual influencian nuestras vidas. Cuando nos damos cuenta de que hemos llegado a una instancia que no anhelábamos, somos víctimas incautas de nuestros propios motivos”, agrega el especialista.
Actor clave: el cerebro
Ya en el año 2003, en la revista española Mente y cerebro, se presentaban las primeras demostraciones que constataban que los errores de razonamiento tienen base cerebral. Es decir, que la activación de áreas cerebrales “inadecuadas” ocasiona errores. “Más que áreas cerebrales inadecuadas, sucede que, en algunos errores, ciertas estrategias de decisión no resultan adecuadas”, clarifica el concepto Ibáñez. “Ciertamente, estos procesos cognitivos y afectivos implican la activación de diferentes áreas cerebrales, pero no es la activación cerebral per se, sino el proceso cognitivo que la desencadena el que induce a error”. ¿Quiere decir esto que cuando se aprende a inhibir estas activaciones perturbadoras, se razona con lógica? “Existe un mito muy común: que las emociones y el sentido común son opuestos al razonamiento lógico –ahonda Ibáñez–. Este mito se funda en el supuesto de que las mejores decisiones se toman sobre la base de una lógica abstracta. No obstante, la mayoría de las veces, las emociones y el sentido común nos orientan en un mundo altamente cambiante, impredecible, que no se comporta como un sistema lógico en el que se pueda predecir la mejor decisión a partir de una estadística probabilística. Múltiples investigaciones evidencian que nuestra racionalidad es ecológica y contextual. Nuestra mente no es un sistema lógico-formal abstracto. Por el contrario, la mente y el cerebro dependen de la acción situada, corporizada y afectiva. Por ende, no se trata de desactivar las perturbaciones de las emociones, del contexto o del sentido común para evitar los errores, sino más bien, de tomar conciencia de cómo estos ‘atajos’ están operando automáticamente y de saber identificar en qué situaciones no debe tomárselos en cuenta”.Sin dudas, el cerebro es un mundo en sí mismo. Semejante afirmación la avala un estudio del Parque Científico de Barcelona que develó que el cerebro “oculta” información para evitar cometer errores, o los investigadores estadounidenses y alemanes que escanearon las ondas cerebrales de diversos individuos para concluir que una señal eléctrica en el cerebro advierte cuando se está a punto de incurrir en un error. “En tareas simples de decisión, se activan áreas anteriores del cerebro (corteza cingulada anterior) en conjunto con ciertos neurotransmisores (dopamina), que funcionan como un proceso de aprendizaje contextual en función de los errores cometidos. Este monitoreo de los errores no es reflexivo y está presente antes de que seamos conscientes de la decisión que tomaremos instantes después. De esta forma, el cerebro aprende de los errores viejos y tiende a anticipar posibles situaciones en las que se pueden sortear nuevos traspiés”, completa Ibáñez.
La importancia de las emociones
*En el cerebro, hay varias regiones implicadas en lo que respecta a la toma de decisiones. En ese momento, es de vital importancia el entrecruzamiento entre la inteligencia racional y la emocional. ¿Por qué? Porque en nosotros, que somos animales –más allá de nuestra evolución–, las emociones resultan sensores de carencia o abundancia, de peligro o seguridad. En definitiva, las emociones son las que nos hacen tomar decisiones para sobrevivir.Lo que pasa es que como al ser humano se lo llama Homo sapiens, se piensa que sus determinaciones parten de la razón. Se cree que sólo el pensamiento –entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo aprendido y lo no aprendido– es lo importante. Y lo que debemos comprender es que no somos máquinas perfectas (por eso un piloto de avión puede incurrir en equivocaciones, aunque nos cueste asimilarlo), sino que, a veces, podemos inclinarnos por decisiones que no están tomadas desde la razón, sino que están íntimamente ligadas con el mundo de las emociones. Pensémoslo así: en una empresa, el gerente personifica a la razón, y el dueño, a la emoción. Ya sabemos a quién pertenece la última palabra. El error se produce cuando hay interferencias en los archivos que están guardados de forma oculta en nuestro sistema. ¿Hay manera de prevenirlos? Bueno, tenemos la intuición, que es cuando el cerebro genera mapas mentales con situaciones anteriores similares, lo que genera una especie de “alerta”. Ahora, en mi opinión, eso no previene un error. El “alerta” sucede, pero, tal vez, nos evita hacer algo que teníamos que hacer. ¿O siempre que suena la alarma de un auto es porque intentaron robarlo? Lo que sí podemos es “entrenarnos” para una fructífera toma de decisiones. ¿Cómo? A través de la psicoterapia o el coaching. Los empresarios son un buen ejemplo. En vez de estar todo el tiempo comunicándose con celular y haciendo, haciendo y haciendo, deberían dedicar dos días de su tiempo a pensar su empresa. PENSAR.Un último ejemplo relacionado con los errores y el inclinarse por la decisión más inteligente: el sistema inmunológico a la hora de defenderse de lo peligroso o extraño para el organismo. Este sistema elude la indefensión, ya que cada célula sabe qué hacer y hasta dónde, y lo hace. Pero también sabe lo que no puede hacer y emite señales químicas para reclutar a los demás elementos del sistema para trabajar en red y terminar el trabajo que empezó. Ser inteligente es saber qué cosas podemos hacer nosotros, y hacerlas. Y cuándo no podemos y necesitamos del otro. Y pedírselo. *Por Fabio Celnikier, psiquiatra, psicoterapeuta máster en Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE). Más info, en www.psicoterapiaintegra.com.ar y www.epigenetica.org
El templo de Delfos
“Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas”, reflexionó en una reciente entrevista Christian Morel. El economista y sociólogo francés opina que el hombre no siempre razona deductiva y analíticamente. ¿Pero dónde pueden encontrarse las razones para que ello suceda? El ritmo frenético de la modernidad y la falta de atención, de concentración y de motivación son válidos argumentos. La ausencia de una actividad con sentido (físico o mental) pareciera predisponer negativamente al cerebro. En definitiva, ¿se pueden evitar los errores en pos de la decisión correcta? ¿Cómo? “Es fácil de enunciarlo, pero difícil de concretar”, adelanta Chiozza. “En el fondo, se trata del ‘conócete a ti mismo’, que ya estaba inscripto en el templo de Delfos. Pero, claro está, se trata de un conocimiento genuino, lo cual implica la honestidad y la valentía necesarias para mirar con autenticidad nuestros propios motivos, evitando retroceder frente a lo que nos desagrada o nos atemoriza”.Ibáñez es un convencido de que se puede trabajar para minimizar las equivocaciones. “En tareas altamente complejas, como manejar un avión, el entrenamiento con sistemas virtuales parece reducir considerablemente la ejecución de errores. En contextos de decisiones de alto riesgo, el manejo de la tensión emocional, así como el trabajo en equipo, ayudan a prevenir errores. Otro ejemplo es la vejez: el envejecimiento normal (y aún más el patológico) produce el deterioro de múltiples procesos cognitivos involucrados en la toma de decisiones. La prosecución de una mente activa, fruto del entrenamiento cognitivo, la psicoeducación, la estimulación y la rehabilitación cognitiva, ayuda notoriamente a prevenir errores”, finaliza el especialista.
Error y equivocación
Estas dos palabras, que suelen usarse como sinónimos, tienen sus pequeñas diferencias. Errar es andar sin un rumbo fijo (erráticamente, suele decirse). El vocablo equivocación se integra con el término vocación, que adquiere el sentido de ‘llamada’, y la preposición equi, que significa ‘igual’. En otras palabras, y simplificando un poco, la equivocación alude a una especie de “bifurcación” que se caracteriza porque frente a ella nos “da igual” elegir, porque ambos caminos nos llaman con idéntica fuerza. Lo contrario es lo inequívoco, porque allí no cabe duda de cuál es el curso que se debe seguir. Así que, en principio, la etimología nos señala que erramos o nos equivocamos porque carecemos de la certeza necesaria para alcanzar la meta por el camino adecuado.Por último, ¿se revierten los errores? A veces se puede, otras no; a veces, sólo en parte. Aquí nos referimos a los errores trascendentes, por lo tanto, el costo que se paga por ellos o por el intento (logrado o no) de revertirlos, suele ser muy alto, lo cual nos obliga casi siempre a enfrentarnos con un trabajo de duelo que no puede ser evitado.*Por Luis Chiozza, miembro del Comité Asesor del International Journal of Neuropsychoanalysis y del Comité Promotor de Seminarios del Instituto de Psicología de la Universidad de Milán
• Según un estudio internacional, una quinta parte de las empresas pierden un número altísimo de sus datos más confidenciales. ¿La razón? Los errores humanos, que representan el 75% de los incidentes en cuanto a extravío de información financiera y corporativa. A su vez, esto produce pérdidas en los ingresos, que rozan hasta el 10%
Para tomar la decisión correcta y reducir el margen de error•Tener en claro qué es lo que deseamos obtener.•Tener predisposición e impulso para lograrlo.•Dejar de lado los temores, las inseguridades, la falta de claridad y confianza. •Evitar el exceso de confianza.•Hacerle caso a la intuición.•Analizar distintas alternativas.•No atarse a nuestros pensamientos y acciones. Abrir la mente.•Comprobar que las decisiones que vamos a tomar están dentro de nuevos principios y valores.•Reevaluar la decisión.
¿Qué hubiera pasado si…… en el instante de tomar las decisiones, los protagonistas de estas anécdotas, de los ámbitos más diversos, hubiesen elegido otra opción? Seguramente, sus historias hubiesen sido diferentes. Pase y vea. *Carlos Thieriot, propietario del diario Chronicle, de San Francisco, rechazó una oferta del Washington Post para compartir una serie de artículos. “Esa historia no despertará ningún interés”, dijo Thieriot. ¿De qué se trataba? De una investigación llevada a cabo por un tal Bob Woodward y un tal Carl Bernstein (caso Watergate).*“Su propuesta es interesante, pero imposible de comercializar. ¿Qué uso puede darle esta compañía a un juguete eléctrico?”, le dijo William Orton, presidente de la Western Union, a quien le propuso venderle un invento llamado teléfono. *¿Acaso Adán y Eva no decidieron erróneamente al comerse la manzana del árbol de la sabiduría?*Dick Rowe, analista de nuevos talentos de Decca Records, en Londres, desestimó a cuatro jóvenes que intentaban dar sus primeros pasos en la música. A Rowe no le gustó el sonido de los muchachos y decidió no contratar a quienes, años después, triunfarían con el nombre de The Beatles. *La torre de Pisa es uno de los más grandes errores de decisión en el mundo de la arquitectura. Fue construida para que permaneciera en posición vertical, pero comenzó a inclinarse rápidamente. ¿Por qué? Porque sus cimientos sólo tienen tres metros de profundidad, cuando su altura es de 55 metros.*En 1970, la cerveza Schlitz había cedido el primer puesto a una competidora, que es una de las primeras marcas en la actualidad. Para recuperar el reinado, Robert Uihlein Jr., jefe de la empresa, decidió producir cerveza más barata (con productos de baja calidad) en menos tiempo. Al tiempo fundió.*Otra hubiese sido la suerte del Titanic si los responsables del viaje hubiesen hecho caso a los informes de avistamiento de bloques de hielo en la ruta. O si no hubiesen decidido aumentar la velocidad del transatlántico sólo para llegar a destino en tiempo récord (de haber ido más despacio, quizás hubiera podido eludir el iceberg que provocó el hundimiento).*El actor Bill Cosby le propuso a la ABC una serie de una familia negra y de clase media alta. “Los espectadores jamás lo aceptarían”, dijeron desde la cadena de televisión que luego vio el éxito de El show de Bill Cosby… por la NBC.
Investigacion realizada Por Mariano Petrucci
Un instante, una milésima de segundo. De eso se trata. Allí, más que “ser o no ser”, William Shakespeare debería haber impuesto el “decidir o no decidir”. El final de Romeo y Julieta, una de sus obras más aclamadas, es una prueba cabal del precepto. Al creer a su amada muerta, el protagonista toma veneno, convencido de que su vida ya no tiene sentido alguno. Si hubiese determinado lo contrario, el desenlace no habría sido tan fatal, pues habría descubierto que Julieta gozaba de perfecta salud y que su “muerte” era sólo parte de un plan pergeñado por el fraile Lorenzo y por ella.Para Shakespeare, las decisiones humanas son trágicas: pueden llevar a la gloria o al infierno en un abrir y cerrar de ojos. El hombre, sostiene el dramaturgo y poeta inglés, es responsable de sus actos y dueño de su propio destino. En la historia de la humanidad, existieron infinidad de decisiones, de esas que se definen en un santiamén, que devinieron, en disímiles ámbitos, en grandes genialidades, impactantes catástrofes o inéditas consecuencias. ¿Ejemplos que grafiquen estos tres puntos? A rabiar. El primero podría ser el de Alexander Fleming, cuando decidió no deshacerse de una placa contaminada que le dio pie para descubrir la penicilina. El segundo, alguno de los accidentes aéreos, de los cuales, en España y según la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), la mayoría son por errores humanos. El tercero, el insólito caso de un jugador de fútbol que, en pleno Mundial, optó tan mal en una jugada suya que terminó en gol en contra. Por un lado, dejó a su equipo fuera de la competición, y por el otro, ese tanto le valió la vida, ya que, al regresar a su país, fue asesinado (el crimen fue vinculado con la mafia de las apuestas deportivas). “Las decisiones de la vida cotidiana nos parecen fáciles y sencillas, especialmente si las comparamos con decisiones abstractas, como calcular números primos o decidir cuál es el resultado de una ecuación diferencial. Sin embargo, las decisiones diarias, algunas simples (como elegir los productos del supermercado) y otras complejas (como decidir compartir la vida con una pareja), implican un alto grado de incertidumbre y requieren de un aprendizaje de hábitos sociales muy complejos”, explica el doctor Agustín Ibáñez, miembro del CONICET, director del Laboratorio de Psicología Experimental del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) e investigador afiliado del Center for Cognitive and Social Neuroscience, de la Universidad de Chicago (Estados Unidos). “Los humanos hacemos uso del sentido común, entendido éste como un conjunto de aprendizajes sociales que nos indican cómo comportarnos en determinadas situaciones. Al tomar decisiones, nos guiamos por claves emocionales que nos orientan, muchas veces, de forma totalmente inconsciente. Si no usáramos la información emocional (que nos habla de la relevancia de una decisión) y el sentido común (que nos ayuda a tomar decisiones de acuerdo con el contexto), la cantidad de información que nuestro cerebro debería evaluar resultaría excesivamente trabajosa y lenta, inadecuada para nuestra realidad cambiante. Por ello, el cerebro utiliza atajos o heurísticas en la toma de decisiones, con el fin de poder elegir adaptativamente la información saliente del conjunto de datos masivos que se nos presenta en una situación. Muchas veces, los errores se cometen cuando estos atajos resultan inadecuados”. En su libro ¿Por qué nos equivocamos?, el médico Luis Chiozza define que equivocarse es, en esencia, tomar una cosa o una vía por otra. El director del Centro Weizsaecker de Consulta Médica y presidente honorario del Instituto di Ricerca Psicosomatica-Psicoanalitica Arminda Aberastury (en Perugia, Italia) diferencia tres tipos de equivocaciones de importancia desigual: “Uno está constituido por los actos fallidos, en los cuales uno hace o dice algo distinto de lo que se proponía, porque, en efecto, está obedeciendo a otro propósito, que permanece inconsciente. El otro se trata de situaciones en las cuales, cuando ocurrieron, ‘no vimos’ el error que vemos hoy. Incurrimos en esas equivocaciones por haber procedido con ingenuidad, ligereza o negligencia, pero también es posible que lo que ahora llamamos error, en ese entonces fuera nuestra única posibilidad”. Para Chiozza, una tercera clase de error, el más trascendente, es aquel que nos conduce hacia un punto imprevisto que no deseábamos o hacia daños que serán irreparables (como cuando el conductor de un automóvil piensa que podría adelantarse al camión que obstruye su paso, pero no calcula bien y provoca un accidente). “Es casi imposible evaluar en toda su magnitud la importancia decisiva que suelen alcanzar este tipo de errores, que se parecen a los actos fallidos, pero que gravitan sobre la vida entera con un peso significativamente mayor. Su característica reside en que son el producto de un pensamiento mal construido. Ahora, ¿por qué se producen? Quizás la respuesta se encuentre en que en nuestro ánimo moran, con una importancia que estamos muy lejos de haber descubierto, cuatro gigantes que motivan nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestros actos: la rivalidad, los celos, la envidia y la culpa. Los conocemos muy bien, pero no sospechamos siquiera la verdadera magnitud de la fuerza con la cual influencian nuestras vidas. Cuando nos damos cuenta de que hemos llegado a una instancia que no anhelábamos, somos víctimas incautas de nuestros propios motivos”, agrega el especialista.
Actor clave: el cerebro
Ya en el año 2003, en la revista española Mente y cerebro, se presentaban las primeras demostraciones que constataban que los errores de razonamiento tienen base cerebral. Es decir, que la activación de áreas cerebrales “inadecuadas” ocasiona errores. “Más que áreas cerebrales inadecuadas, sucede que, en algunos errores, ciertas estrategias de decisión no resultan adecuadas”, clarifica el concepto Ibáñez. “Ciertamente, estos procesos cognitivos y afectivos implican la activación de diferentes áreas cerebrales, pero no es la activación cerebral per se, sino el proceso cognitivo que la desencadena el que induce a error”. ¿Quiere decir esto que cuando se aprende a inhibir estas activaciones perturbadoras, se razona con lógica? “Existe un mito muy común: que las emociones y el sentido común son opuestos al razonamiento lógico –ahonda Ibáñez–. Este mito se funda en el supuesto de que las mejores decisiones se toman sobre la base de una lógica abstracta. No obstante, la mayoría de las veces, las emociones y el sentido común nos orientan en un mundo altamente cambiante, impredecible, que no se comporta como un sistema lógico en el que se pueda predecir la mejor decisión a partir de una estadística probabilística. Múltiples investigaciones evidencian que nuestra racionalidad es ecológica y contextual. Nuestra mente no es un sistema lógico-formal abstracto. Por el contrario, la mente y el cerebro dependen de la acción situada, corporizada y afectiva. Por ende, no se trata de desactivar las perturbaciones de las emociones, del contexto o del sentido común para evitar los errores, sino más bien, de tomar conciencia de cómo estos ‘atajos’ están operando automáticamente y de saber identificar en qué situaciones no debe tomárselos en cuenta”.Sin dudas, el cerebro es un mundo en sí mismo. Semejante afirmación la avala un estudio del Parque Científico de Barcelona que develó que el cerebro “oculta” información para evitar cometer errores, o los investigadores estadounidenses y alemanes que escanearon las ondas cerebrales de diversos individuos para concluir que una señal eléctrica en el cerebro advierte cuando se está a punto de incurrir en un error. “En tareas simples de decisión, se activan áreas anteriores del cerebro (corteza cingulada anterior) en conjunto con ciertos neurotransmisores (dopamina), que funcionan como un proceso de aprendizaje contextual en función de los errores cometidos. Este monitoreo de los errores no es reflexivo y está presente antes de que seamos conscientes de la decisión que tomaremos instantes después. De esta forma, el cerebro aprende de los errores viejos y tiende a anticipar posibles situaciones en las que se pueden sortear nuevos traspiés”, completa Ibáñez.
La importancia de las emociones
*En el cerebro, hay varias regiones implicadas en lo que respecta a la toma de decisiones. En ese momento, es de vital importancia el entrecruzamiento entre la inteligencia racional y la emocional. ¿Por qué? Porque en nosotros, que somos animales –más allá de nuestra evolución–, las emociones resultan sensores de carencia o abundancia, de peligro o seguridad. En definitiva, las emociones son las que nos hacen tomar decisiones para sobrevivir.Lo que pasa es que como al ser humano se lo llama Homo sapiens, se piensa que sus determinaciones parten de la razón. Se cree que sólo el pensamiento –entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo aprendido y lo no aprendido– es lo importante. Y lo que debemos comprender es que no somos máquinas perfectas (por eso un piloto de avión puede incurrir en equivocaciones, aunque nos cueste asimilarlo), sino que, a veces, podemos inclinarnos por decisiones que no están tomadas desde la razón, sino que están íntimamente ligadas con el mundo de las emociones. Pensémoslo así: en una empresa, el gerente personifica a la razón, y el dueño, a la emoción. Ya sabemos a quién pertenece la última palabra. El error se produce cuando hay interferencias en los archivos que están guardados de forma oculta en nuestro sistema. ¿Hay manera de prevenirlos? Bueno, tenemos la intuición, que es cuando el cerebro genera mapas mentales con situaciones anteriores similares, lo que genera una especie de “alerta”. Ahora, en mi opinión, eso no previene un error. El “alerta” sucede, pero, tal vez, nos evita hacer algo que teníamos que hacer. ¿O siempre que suena la alarma de un auto es porque intentaron robarlo? Lo que sí podemos es “entrenarnos” para una fructífera toma de decisiones. ¿Cómo? A través de la psicoterapia o el coaching. Los empresarios son un buen ejemplo. En vez de estar todo el tiempo comunicándose con celular y haciendo, haciendo y haciendo, deberían dedicar dos días de su tiempo a pensar su empresa. PENSAR.Un último ejemplo relacionado con los errores y el inclinarse por la decisión más inteligente: el sistema inmunológico a la hora de defenderse de lo peligroso o extraño para el organismo. Este sistema elude la indefensión, ya que cada célula sabe qué hacer y hasta dónde, y lo hace. Pero también sabe lo que no puede hacer y emite señales químicas para reclutar a los demás elementos del sistema para trabajar en red y terminar el trabajo que empezó. Ser inteligente es saber qué cosas podemos hacer nosotros, y hacerlas. Y cuándo no podemos y necesitamos del otro. Y pedírselo. *Por Fabio Celnikier, psiquiatra, psicoterapeuta máster en Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE). Más info, en www.psicoterapiaintegra.com.ar y www.epigenetica.org
El templo de Delfos
“Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas”, reflexionó en una reciente entrevista Christian Morel. El economista y sociólogo francés opina que el hombre no siempre razona deductiva y analíticamente. ¿Pero dónde pueden encontrarse las razones para que ello suceda? El ritmo frenético de la modernidad y la falta de atención, de concentración y de motivación son válidos argumentos. La ausencia de una actividad con sentido (físico o mental) pareciera predisponer negativamente al cerebro. En definitiva, ¿se pueden evitar los errores en pos de la decisión correcta? ¿Cómo? “Es fácil de enunciarlo, pero difícil de concretar”, adelanta Chiozza. “En el fondo, se trata del ‘conócete a ti mismo’, que ya estaba inscripto en el templo de Delfos. Pero, claro está, se trata de un conocimiento genuino, lo cual implica la honestidad y la valentía necesarias para mirar con autenticidad nuestros propios motivos, evitando retroceder frente a lo que nos desagrada o nos atemoriza”.Ibáñez es un convencido de que se puede trabajar para minimizar las equivocaciones. “En tareas altamente complejas, como manejar un avión, el entrenamiento con sistemas virtuales parece reducir considerablemente la ejecución de errores. En contextos de decisiones de alto riesgo, el manejo de la tensión emocional, así como el trabajo en equipo, ayudan a prevenir errores. Otro ejemplo es la vejez: el envejecimiento normal (y aún más el patológico) produce el deterioro de múltiples procesos cognitivos involucrados en la toma de decisiones. La prosecución de una mente activa, fruto del entrenamiento cognitivo, la psicoeducación, la estimulación y la rehabilitación cognitiva, ayuda notoriamente a prevenir errores”, finaliza el especialista.
Error y equivocación
Estas dos palabras, que suelen usarse como sinónimos, tienen sus pequeñas diferencias. Errar es andar sin un rumbo fijo (erráticamente, suele decirse). El vocablo equivocación se integra con el término vocación, que adquiere el sentido de ‘llamada’, y la preposición equi, que significa ‘igual’. En otras palabras, y simplificando un poco, la equivocación alude a una especie de “bifurcación” que se caracteriza porque frente a ella nos “da igual” elegir, porque ambos caminos nos llaman con idéntica fuerza. Lo contrario es lo inequívoco, porque allí no cabe duda de cuál es el curso que se debe seguir. Así que, en principio, la etimología nos señala que erramos o nos equivocamos porque carecemos de la certeza necesaria para alcanzar la meta por el camino adecuado.Por último, ¿se revierten los errores? A veces se puede, otras no; a veces, sólo en parte. Aquí nos referimos a los errores trascendentes, por lo tanto, el costo que se paga por ellos o por el intento (logrado o no) de revertirlos, suele ser muy alto, lo cual nos obliga casi siempre a enfrentarnos con un trabajo de duelo que no puede ser evitado.*Por Luis Chiozza, miembro del Comité Asesor del International Journal of Neuropsychoanalysis y del Comité Promotor de Seminarios del Instituto de Psicología de la Universidad de Milán
• Según un estudio internacional, una quinta parte de las empresas pierden un número altísimo de sus datos más confidenciales. ¿La razón? Los errores humanos, que representan el 75% de los incidentes en cuanto a extravío de información financiera y corporativa. A su vez, esto produce pérdidas en los ingresos, que rozan hasta el 10%
Para tomar la decisión correcta y reducir el margen de error•Tener en claro qué es lo que deseamos obtener.•Tener predisposición e impulso para lograrlo.•Dejar de lado los temores, las inseguridades, la falta de claridad y confianza. •Evitar el exceso de confianza.•Hacerle caso a la intuición.•Analizar distintas alternativas.•No atarse a nuestros pensamientos y acciones. Abrir la mente.•Comprobar que las decisiones que vamos a tomar están dentro de nuevos principios y valores.•Reevaluar la decisión.
¿Qué hubiera pasado si…… en el instante de tomar las decisiones, los protagonistas de estas anécdotas, de los ámbitos más diversos, hubiesen elegido otra opción? Seguramente, sus historias hubiesen sido diferentes. Pase y vea. *Carlos Thieriot, propietario del diario Chronicle, de San Francisco, rechazó una oferta del Washington Post para compartir una serie de artículos. “Esa historia no despertará ningún interés”, dijo Thieriot. ¿De qué se trataba? De una investigación llevada a cabo por un tal Bob Woodward y un tal Carl Bernstein (caso Watergate).*“Su propuesta es interesante, pero imposible de comercializar. ¿Qué uso puede darle esta compañía a un juguete eléctrico?”, le dijo William Orton, presidente de la Western Union, a quien le propuso venderle un invento llamado teléfono. *¿Acaso Adán y Eva no decidieron erróneamente al comerse la manzana del árbol de la sabiduría?*Dick Rowe, analista de nuevos talentos de Decca Records, en Londres, desestimó a cuatro jóvenes que intentaban dar sus primeros pasos en la música. A Rowe no le gustó el sonido de los muchachos y decidió no contratar a quienes, años después, triunfarían con el nombre de The Beatles. *La torre de Pisa es uno de los más grandes errores de decisión en el mundo de la arquitectura. Fue construida para que permaneciera en posición vertical, pero comenzó a inclinarse rápidamente. ¿Por qué? Porque sus cimientos sólo tienen tres metros de profundidad, cuando su altura es de 55 metros.*En 1970, la cerveza Schlitz había cedido el primer puesto a una competidora, que es una de las primeras marcas en la actualidad. Para recuperar el reinado, Robert Uihlein Jr., jefe de la empresa, decidió producir cerveza más barata (con productos de baja calidad) en menos tiempo. Al tiempo fundió.*Otra hubiese sido la suerte del Titanic si los responsables del viaje hubiesen hecho caso a los informes de avistamiento de bloques de hielo en la ruta. O si no hubiesen decidido aumentar la velocidad del transatlántico sólo para llegar a destino en tiempo récord (de haber ido más despacio, quizás hubiera podido eludir el iceberg que provocó el hundimiento).*El actor Bill Cosby le propuso a la ABC una serie de una familia negra y de clase media alta. “Los espectadores jamás lo aceptarían”, dijeron desde la cadena de televisión que luego vio el éxito de El show de Bill Cosby… por la NBC.
Investigacion realizada Por Mariano Petrucci
miércoles, 5 de agosto de 2009
10 Tips para Mejorar y Desarrollar
Técnicas para Mejorar y Desarrollar tu Memoria
1.- YO TENGO BUENA MEMORIA, repítelo una y otra vez. Si tu piensas que tienes una mala memoria, tu mente hará todo lo posible para comprobar que estás en lo correcto, ya que la negación a ello bloquea instantáneamente tu cerebro y no podrás recordar lo que quieres.
2.- El lugar donde estudias, lees ó trabajas, tiene que tener ORDEN, buena luz, alejado de distractores (TV. Radio, etc.)
3.- Haz ejercicio, ya que ejercitando tu cuerpo oxigenas las células del cerebro.
4.- Si te gusta la música, adelante! Está comprobado que la música (en especial la clásica) es un medio para mejorar y mantener las funciones cerebrales. La música estimula las células del cerebro y esto te beneficia para la concertación mental, la memoria y el desarrollo visual y auditivo. Además de que produce un efecto profundo sobre tu estado de ánimo.
5.- Cuando no puedas recordar dónde dejaste algún objeto, por ejemplo…. las llaves de auto ó tu cartera, el estrés bloqueará automáticamente tu memoria. Para estos casos lo mejor es relajarte, cierra un momento los ojos, respira profundamente y exhala lentamente; ahora, vas a reconstruir todo lo que has hecho anteriormente, lo que hiciste hace 5 minutos, y así sucesivamente retrocedes hasta que ubiques el objeto perdido.
6.- Comprender lo que estás leyendo te facilita el proceso de memorización.
Una recomendación es que no pases a la línea ó párrafo siguiente si no haz comprendido lo anterior. Hay muchas personas que leen un párrafo y cuando lo han comprendido ponen una marca al final; tú puedes hacer lo mismo!
7.- Cuando estés leyendo ó estudiando, procura pensar con imágenes, ya que la imaginación y el pensamiento están unidos, con esta técnica te permitirá recordar sucesos ó episodios de un determinado tema. Para que puedas lograr esto hay dos recomendaciones:
-Exagera determinados rasgos, como si fuera una caricatura
-Dale movimiento a tus imágenes como si fueran una película
8.- Haz varias pausas mientras lees ó estudias para recordar lo que vas aprendiendo. Muchas personas utilizan este momento para escribir dos ó tres palabras en una tarjeta, también elaboran algún esquema ó hacen un pequeño resumen. Es importante que revises constantemente tus notas para aumentar el número de repeticiones-fijaciones consiguiendo con esto que el olvido se retrase.
9.- Normalmente cuando leemos ó repasamos algo justo antes de dormir, lo recordamos bastante bien a la mañana siguiente, ya que durante el sueño no hay interferencias. Esta técnica le funciona muy bien a muchas personas, ¡inténtala!
10.- Utiliza Las reglas mnemotécnicas o trucos para recordar:
Las reglas mnemotécnicas son un conjunto de trucos, casi siempre lingüísticos, para facilitar la memorización. Se basan en recordar mejor aquello que te es conocido o aquello que tu mismo hayas creado.
* Utiliza la Técnica de la Historieta: Que consiste en construir una historia con los elementos que quieres recordar. Por ejemplo si quieres recordar una serie de números podría ser:
007-727-180-7-10-2230-2300-2.
El agente 007 subió al boeing 727. Vio una azafata de 1.80 m y decidió pedir un seven (7) up para poder hablar con ella. Vio su reloj eran las 10. El avión aterrizaba a las 22:30, la invitó a salir y quedaron a las 23:00. Cenaron y platicaron hasta las 2.
* Técnica de Cadena: Consiste en relacionar las palabras dentro de un resumen ó esquema que tienen un significado fundamental y que se encuentran lógicamente relacionadas:
Ejemplo: para recordar la primera línea de la tabla periódica de los elementos químicos:
Litio-Berilio-Boro-Carbono-Nitrógeno-Oxígeno-Fluor-Neón.
Si tienes que memorizar esta serie, un buen método es confeccionar una frase con la primera o primeras letras de cada uno de estos elementos: "La BBC no funciona".
Observa que se ha utilizado la L de Litio (La), la B de Berilio y Boro, la C de Carbono (BBC), la N de Nitrógeno y la O de Oxígeno (no), la F de Fluor y la N de Neón (funciona).
Informacion extraida de la empresa Englishcom
Más información acerca de reglas mnemotécnicas para mejorar la memoria:- www.psicopedagogia.com/ tecnicas-de-estudio/reglas-mnemotecnicas
1.- YO TENGO BUENA MEMORIA, repítelo una y otra vez. Si tu piensas que tienes una mala memoria, tu mente hará todo lo posible para comprobar que estás en lo correcto, ya que la negación a ello bloquea instantáneamente tu cerebro y no podrás recordar lo que quieres.
2.- El lugar donde estudias, lees ó trabajas, tiene que tener ORDEN, buena luz, alejado de distractores (TV. Radio, etc.)
3.- Haz ejercicio, ya que ejercitando tu cuerpo oxigenas las células del cerebro.
4.- Si te gusta la música, adelante! Está comprobado que la música (en especial la clásica) es un medio para mejorar y mantener las funciones cerebrales. La música estimula las células del cerebro y esto te beneficia para la concertación mental, la memoria y el desarrollo visual y auditivo. Además de que produce un efecto profundo sobre tu estado de ánimo.
5.- Cuando no puedas recordar dónde dejaste algún objeto, por ejemplo…. las llaves de auto ó tu cartera, el estrés bloqueará automáticamente tu memoria. Para estos casos lo mejor es relajarte, cierra un momento los ojos, respira profundamente y exhala lentamente; ahora, vas a reconstruir todo lo que has hecho anteriormente, lo que hiciste hace 5 minutos, y así sucesivamente retrocedes hasta que ubiques el objeto perdido.
6.- Comprender lo que estás leyendo te facilita el proceso de memorización.
Una recomendación es que no pases a la línea ó párrafo siguiente si no haz comprendido lo anterior. Hay muchas personas que leen un párrafo y cuando lo han comprendido ponen una marca al final; tú puedes hacer lo mismo!
7.- Cuando estés leyendo ó estudiando, procura pensar con imágenes, ya que la imaginación y el pensamiento están unidos, con esta técnica te permitirá recordar sucesos ó episodios de un determinado tema. Para que puedas lograr esto hay dos recomendaciones:
-Exagera determinados rasgos, como si fuera una caricatura
-Dale movimiento a tus imágenes como si fueran una película
8.- Haz varias pausas mientras lees ó estudias para recordar lo que vas aprendiendo. Muchas personas utilizan este momento para escribir dos ó tres palabras en una tarjeta, también elaboran algún esquema ó hacen un pequeño resumen. Es importante que revises constantemente tus notas para aumentar el número de repeticiones-fijaciones consiguiendo con esto que el olvido se retrase.
9.- Normalmente cuando leemos ó repasamos algo justo antes de dormir, lo recordamos bastante bien a la mañana siguiente, ya que durante el sueño no hay interferencias. Esta técnica le funciona muy bien a muchas personas, ¡inténtala!
10.- Utiliza Las reglas mnemotécnicas o trucos para recordar:
Las reglas mnemotécnicas son un conjunto de trucos, casi siempre lingüísticos, para facilitar la memorización. Se basan en recordar mejor aquello que te es conocido o aquello que tu mismo hayas creado.
* Utiliza la Técnica de la Historieta: Que consiste en construir una historia con los elementos que quieres recordar. Por ejemplo si quieres recordar una serie de números podría ser:
007-727-180-7-10-2230-2300-2.
El agente 007 subió al boeing 727. Vio una azafata de 1.80 m y decidió pedir un seven (7) up para poder hablar con ella. Vio su reloj eran las 10. El avión aterrizaba a las 22:30, la invitó a salir y quedaron a las 23:00. Cenaron y platicaron hasta las 2.
* Técnica de Cadena: Consiste en relacionar las palabras dentro de un resumen ó esquema que tienen un significado fundamental y que se encuentran lógicamente relacionadas:
Ejemplo: para recordar la primera línea de la tabla periódica de los elementos químicos:
Litio-Berilio-Boro-Carbono-Nitrógeno-Oxígeno-Fluor-Neón.
Si tienes que memorizar esta serie, un buen método es confeccionar una frase con la primera o primeras letras de cada uno de estos elementos: "La BBC no funciona".
Observa que se ha utilizado la L de Litio (La), la B de Berilio y Boro, la C de Carbono (BBC), la N de Nitrógeno y la O de Oxígeno (no), la F de Fluor y la N de Neón (funciona).
Informacion extraida de la empresa Englishcom
Más información acerca de reglas mnemotécnicas para mejorar la memoria:- www.psicopedagogia.com/ tecnicas-de-estudio/reglas-mnemotecnicas
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